Nueva Zelanda, un poquito de tranquilidad

Ahora hacía mucho tiempo que no me sentaba a escribir y al hacerlo me he dado cuenta de cuantos escritos e historias deje a medias. Nunca fue mi intención abandonar el blog pero cuando estuve enfermo no tenía la mente ni la fuerza suficiente para poder pensar y escribir y después me volví a adentrar en la aventura y perdí el hábito de compartir con vosotros. También cabe mencionar lo malo que soy escribiendo y publicar un post me lleva muuucho tiempo…

Aunque no se cual sera el futuro del blog hoy me apetecía contaros donde estoy y que hago. Para aquellos que no vieron mis publicaciones en facebook: no, no estoy en casa, ¡estoy en Nueva Zelanda! En total fueron 206 días, 16 países y unos 30.000km. Llegué aquí el 28 de Noviembre alcanzando así la que me propuse como primera meta de mi viaje.

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Llegada a Auckland 28/11/2015

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Ahora los planes de futuro son indefinidos, pero tengo una nueva idea en mente: ¡Acabar la vuelta al mundo! No os puedo avanzar demasiado porque aún no me he puesto a pensar como lo haré, por donde pasaré, etc. Y por el momento estoy centrado en Nueva Zelanda, que es el presente.

Puede que esta sea la parte más tranquila y menos emocionante de mi viaje, si que me han pasado cosas curiosas e interesantes pero aquí he empezado a llevar un poco de vida normal, y realmente me ha sentado bien porque necesitaba un descanso. Al llegar aquí a Nueva Zelanda no tenía nidea de donde ir y que hacer, había llegado a mi destino y ahora tocaba empezar algo diferente. Lo que sí que sabía es que quería instalarme en algún sitio, tener un espacio al que llamarle hogar y poder ir al supermercado y comprar un buen trozo de carne. Aunque no me puedo quejar de nada viajar como lo he hecho cansa…

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Piha Beach

La decisión no me tomo mucho tiempo, la cosa es clara, surf + Nueva Zelanda = Raglan, el pueblo surfero por excelencia. Lo que no tenía tan claro era si podría encontrar trabajo en este pueblecito de tan solo 2000 habitantes. Pero no tenía nada que perder, tenía dinero ahorrado de Australia (no os lo conté pero estuve un mes trabajando y haciéndome rico en Sydney hehe) y en caso de no encontrar nada siempre podía retroceder e ir a una ciudad más grande.

Los primeros cuatro días en Raglan estuve haciendo “woofing” en un hostal, que basicamente significa trabajar a cambio de alojamiento y a veces comida. Mi misión era diseñar una ducha exterior con el material que tenían por allí. Y aunque el proyecto me gustaba lo tuve que dejar a medias ya que el hostal, aunque se publicitaba como si estubiera en Raglan, se encontraba a 20km de Raglan y cada día tenía que hacer autostop para ir a repartir currículums.

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En general no era nada fácil encontrar un sitioDCIM235MEDIA barato en el pueblo porque el verano (temporada alta) ya había empezado, pero creo que ya os podéis imaginar que yo, con mi suerte, lo encontré. Y si algo he aprendido viajando es que hay miles de oportunidades y lo único que se tiene que hacer es dar pie a que estas aparezcan. Todo fue una tarde que por casualidad y sin ninguna intención en concreto entré en la oficina de turismo. La mujer de allí resultó ser muy simpática y habladora, y después de un buen rato conversando sobre el panorama general del pueblo me preguntó por donde estaba viviendo. Y cuando escuchó que tenía que hacer autostop y que estaba a 20km se puso las manos en la cabeza… ¡esto no puede ser, tienes que estar en el pueblo! Y sin perder un segundo descolgó el teléfono y llamó a un amigo a ver si este me podía acoger. El amigo aceptó e incluso me ofreció su coche para ir a buscar las cosas. Fue todo muy rápido y surrealista pero con mucho positivismo decidí tomar el riesgo y acepté la invitación.

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¡Y aquí mi casa! Sí sí, al final resultó que el hueco que tenía para mí era esta caravana que veis. Definitivamente era un sitio peculiar, no se trataba de una casa normal, era un centro de alquiler de maquinaria y a Rick, el propietario, no le gustaba tirar nada, ¡el sueño de cualquier manitas! Motos, coches, un autobús, caravanas, alguna lancha, motores, bicicletas, máquinas, electrodomésticos, miles de herramientas, etc, etc… Y no estábamos solos, con nosotros vivían una vaca, una oveja, dos perros, un gato, gallinas, patos y seguro que algún animal más. Pero no me costó nada adaptarme, tratar con Rick era muy fácil y desde el primer momento me llevé bien con él. Y tengo que añadir que vivir allí me trajo ventajas, un ejemplo claro es que en dos días me salió la primera oferta de trabajo gracias a Rick. ¡Y digo la primera porque en los siguientes días me llegaron 4 ofertas de trabajo más! Y eso que decían que era difícil encontrar trabajo en Raglan… puede que fuera porque lo tenía todo yo hahah.

Lógicamente me tuve que decidir y me quedé con dos trabajos. El trabajo del que os hablaba era de “paleta”, y todo fue que la vecina de al lado quería anivelar su jardín y el constructor que lo hacía vino a alquilar toda la maquinaria y herramientas al centro de Rick.

Carey, el constructor, y Rick tenían muchas cosas en común y rápido se hicieron amigos. Esto hizo las cosas mucho más fáciles y aportó un buen ambiente de trabajo. Porque aunque Rick solo nos alquilaba las herramientas siempre ofrecía su sitio para desayunar, hacer un descanso o lo que necesitáramos.

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El último fichaje del dream team fue Max (el chico rubio que veis en las fotos). Lo conocí un día que hacía autostop para ir a hacer surf y él me recogió. Al siguiente día le ofrecí de venir a trabajar con nosotros y después de dos días trabajando fue Rick quien le invitó a instalarse allí con su furgoneta. Así que vivíamos uno al lado del otro, furgoneta y caravana, y trabajábamos justo a 20 metros en frente.

¡Gran decisión quedarme con este trabajo! IMG_0016Si que es verdad que era un trabajo duro, estábamos todo el día cavando, pero no fueron muchos los días que trabajamos 8 horas. Todo el mundo desearía un jefe así, “cup of tea”, ir a bañarse al río o una buena barbacoa formaban parte del día a día y lo mejor de todo es que seguíamos cobrando todas las horas. Otra cosa que formaba parte del día a día eran las cervezas, era la bebida oficial. Aún me acuerdo los dos primeros días, cuando Max aún no estaba, que Carey se iba a comprar algo para comer y volvía con una caja de 18 cervezas, lógicamente siendo los primeros días y pensando que era una ocasión especial acepté las cervezas… El tercer día cuando vi que venía con otra caja ya tuve que decir que no… Lo de trabajar borracho no funcionaba bien hahah. A partir de allí me acostumbré a trabajar con una botella de agua cerca.

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Tambien  nos dejaba su coche para lo que quisieramos!

Los largos descansos y el buen rollo no eran el único aliciente del trabajo, también las cantidades que llegamos a cobrar. Diremos que Carey tenía sus excentricidades, y un día llegamos a cobrar 120$ cada uno por 1’5h es decir 80$/h… Y en otra ocasión, quería que termináramos una cosa rápido así que acordamos un precio cerrado, al final nos embolsamos 400$ trabajando 10 horas… ¡Un chollo!

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Comida de navidad con Rick, su hijo y nuestro vecino Issao

Al cabo de un tiempo Max y yo nos mudamos a una habitación que Rick tenía en la casa de al lado. La amueblamos como pudimos con dos sofas y dos camas que conseguimos gratis (el televisor que veis no funciona…). Y aunque no era el sitio más acogedor, pasó a ser nuestra casa.

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Como he dicho este no era mi único trabajo, y durante el resto de horas del día trabajaba como camarero en el que diría el restaurante más molón del pueblo. Nunca había trabajado como tal y la verdad es que me gustó. Fue fácil cogerle el truco a la bandeja y por suerte no tiré ninguna… (en los primeros días). Raglan era un pueblo muy pequeño que en verano se llenaba de vida pero conservaba su natural tranquilidad. Y el ambiente que se respiraba en el restaurante era inmejorable, teníamos un buen equipo, pero también clientes simpáticos que hacían que las horas pasaran volando.

¡Y a parte de trabajar bastante el resto del día era disfrutar! Surf, surf, surf, golf, excursiones, pesca, lo que fuera con tal no estar parado.

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Ahora ya hace un tiempo que dejé Raglan y me encuentro de nuevo viajando, esta vez como un persona normal. No autostop, no couchsurfing y con dinero en el bolsillo, ya que Max me invitó a viajar por la isla sud (que es la parte más bonita de Nueva Zelanda) con su furgoneta. Ahora es un rollo de viaje completamente diferente y en el que no hay tantas aventuras que contar pero tranquilos que volveré a la carga!

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Y antes de despedirme quiero dar las gracias a Sophie, una couchsurfer de Australia que me regaló la tabla de surf que veis en las fotos. 🙂

Business y orangutanes en Indonesia

¡Hola hola! Anunciar que ya estoy mejor de salud aunque no estoy tan bien como me gustaría. Ahora mismo estoy en Jakarta que he venido aquí a hacerme una analítica y conseguir un medicamento que en Sumatra no tenían. Los primeros días me notaba bastante bien, hice bastante descanso pero no tenía problema en ir caminando al hospital, y estaba contento. Ahora estoy enfadado… porque hace dos días que empecé con el medicamento y me ha dejado destrozado… Por el momento voy a esperar dos días más para volvermelo a tomar y espero que me siente mejor.

De momento os voy a empezar a contar todo lo que me pasó en Sumatra, que para mi ha sido una experiencia increíble.

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Como sabéis para Indonesia tenía pensado algo diferente, quería recorrer Sumatra, Java y Bali, en moto, y aprovechar la libertad que te aporta para buscar olas en todos los rincones de costa.
Así que el primer paso al llegar a Medan era recopilar información, opiniones y consejos, pero no fue muy bien, todo lo que obtuve consiguió hacer truntullar mis planes. Todo el mundo me decía que estaba loco, que Bali estaba muy lejos, que debía comprarme una moto grande, llevarme herramientas, un bidón de gasolina, un neumático y una cámara de repuesto etc… y que aún así me preparara. Que me lo pintaron todo muy mal vaya…
Puff, una cosa tenía clara, mi presupuesto era muy limitado y no podía comprar una buena moto y encima prepararla para hacer ruta, así que o pasaba de la moto o me compraba una muy barata y tiraba con lo puesto. ¡Y que carajo! Si había llegado hasta allí a mi manera porque no iba a continuar haciéndolo. No necesitaba una super moto para ir rápido, saltar todos los obstáculos y viajar cómodo, solo quería algo que me llevara, y si por el camino tenía algún problema ya encontraría la manera de solucionarlo.

¡La búsqueda de moto estaba en marcha! En Medan estaba en casa de una couchsurfer, Lya, y ella pobre no tenía ni idea de motos pero fue gracias a ella que encontré una moto porque movilizó a todos sus amigos para que me ayudaran. Había decidido que la moto sería una scooter y a poder ser Honda, ya que aquí en Indonesia es lo más fácil y rápido de revender a buen precio, y yo debía ser práctico. El primer día de búsqueda fue por mi cuenta y aunque mucha gente de la calle me ayudó, fue todo un fracaso porque no encontré nada.  Por suerte al día siguiente todo mejoró ya que un amigo del hermano de Lya, que trabajaba en Honda, me llevó a ver unas cuantas tiendas de segunda mano y es divertido porque aquí cuando se tiene que negociar no hay prisas. Te dicen que tomes asiento, te ofrecen té o café, sacan un montón de snacks y pastas caseras y no importa que tu ya hayas dicho que no te gusta la moto, la moto es el último tema de conversación hahah. Al final del día seguía sin moto porque los precios que me habían ofrecido eran demasiado altos y aunque otra vez a contra corriente de lo que me decía la gente quería comprar la moto por internet a un particular.

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Andy, yo, Alexandra y Lya

Andy, yo, Alexandra y Lya

Partiendo de que no sé hablar indonesio estaba claro que necesitaba alguien que me ayudara, y esta vez fue Andy, amigo de Lya y que también está en couchsurfing. Nos sentamos una tarde a llamar a gente y para flipar, todas las motos que me gustaban estaban vendidas y la mayoría de anuncios eran del mismo día. Todo se había reducido a dos opciones y yo quería la moto ese mismo día. Así que al ver la primera la ansia me pudo y la compré, así sin más, pim pam, solo costaba 3.700.000Rp (230€ haha no os asustéis con los ceros) . La sorpresa vino al día siguiente cuando el mecánico me dijo que el motor estaba jodido… que tonto me sentí en ese momento… y como no, me tuve que escuchar: ya te lo había dicho, lo barato sale caro, comprar por internet no es buena opción… y claramente no podía decir nada. Pero por suerte wpid-img-20150722-wa0028.jpgel mercado de segunda mano funciona en Medan, a las 20.00h ponía el anuncio en internet por 4.500.000Rp y al día siguiente a las 9.00 de la mañana ya la había vendido por 3.800.000Rp, fácil, rápido y recuperando el dinero de la moto y el mecánico. ¡Pero la cosa no queda aquí! Esa misma tarde, con la ayuda de Muria, compré la que ha sido mi moto durante un mes, por 260€.

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Y aquí os presento a Muria, un crack, tenía una parada de noodles justo al lado de casa Lya y aunque no hablaba ingles nos hicimos amigos hahah. Si estaba Lya era ella quien nos hacía de traductora y maestra, y sino nos entendíamos como podíamos, era muy divertido. Me llevó a su casa a conocer a su família, nunca me dejaba pagar nada y gracias a él compré mi moto :). Y tengo que reconocer que me gusta esto de negociar y regatear hahah, es divertido ver sus caras cuando actúas como lo hacen ellos.

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¡Todo preparado! ¡Que quiere decir, el mecánico me había dado el visto bueno pero no me cambió el aceite porque no me entendió, un pulpo para atar la mochila y un casco! Nada más. No os puedo explicar todo lo que me pasa porque sino no acabaría nunca, pero el casco 16€ y era de lo mejorcito de la tienda, y el dueño que era bastante majo me regaló una visera buena y el pulpo para atar la mochila, a parte de que me acompaño al mecánico y suerte de él que me tradució las mala noticia… Solo hace falta que salgas a la calle para encontrarte con buena gente.

Y si algo he aprendido de Indonesia es que aquí saben como exprimir al máximo las motos. Las mejores motos son 150cc, no más, y por el momento no he visto ningún contador por debajo de 60.000km hahah.

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El primer destino fue Bukit Lawang, el pueblo donde acaba la carretera y empieza la jungla. Es un sitio muy turístico que sale en todas las guías, pero me apetecía ver a nuestros amigos los orangutanes. Llegar hasta allí fue muy fácil, aunque entretenido, muchos me habían dicho que me comprara mapas o que necesitaría un GPS, ¡pero que va! Aquí solo hay una carretera y es casi imposible perderse, a parte que todas las casas y negocios están junto a la carretera así que no hace falta ni bajar de la moto para preguntar a la gente.

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Bukit Lawang

Bukit Lawang

Mi habitación 5***** por 2,5€

Mi habitación 5***** por 2,5€

Como os he dicho Bukit Lawang era un sitio muy turístico (dentro de lo poco turístico que es Sumatra) y lo que no me gusta de estos sitios es el ambiente. Los locales hablan inglés y siempre se te acercan haciendose los simpáticos pero lo que realmente quieren es venderte o ofrecerte algo… hay mucha falsedad y llegan a mentirte e inventarse wpid-img_0001.jpghistorias para hacerte cambiar de opinión. Pero bueno, a parte de esto, es un pueblo curioso, casi metido en la jungla y con muy buen ambiente. Puedes hacer trekking y dormir en la jungla pero yo me conformé con ver a los orangutanes. ¡Es increíble como se nos parecen! Pude ver a una madre con su cría a un metro de mi y a diferencia de los monos típicos (que aquí te cansas de verlos) los orangutanes se mueven lentos y son grandes y peludos, muy chulo verlos en su hábitat.

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Otra cosa chula chula fue cruzar este puente con la moto ¡dos veces! Adrenalina a tope hahah.

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Y antes de despedirme quiero agradecer a Josep Muñoz y a David que han sido los dos médicos de casa con los que he estado en contacto y que me han estado ayudando durante todos estos días. ¡Muchas gracias!

Fuera de control…

Hoy toca poneros al día… estoy hospitalizado en Sumatra.

Ya llevo un mes aquí en Indonesia y me han pasado un montón de cosas increíbles que os quiero contar, pero hoy os escribo para explicaros lo último… estoy en el hospital. ¡Pero no os preocupéis que estoy bien!

Hoy es el octavo día que estoy enfermo y el quinto día en el hospital. Todo empezó el día que dejé Bengkulu, un pueblo increíble del que tengo muy buenos recuerdos. Iba conduciendo mi super moto dirección Krui, en total un trayecto de 8h, y cuando solo llevaba 3h me empecé a marear y tuve que parar. No entendía que me pasaba, estaba mareado y el único síntoma que tenía era una molestia en el corazón. Lo prové todo, descansar, beber agua, comer, pero nada, no podía conducir porque me mareaba. Estaba bastante asustado porque nunca había tenido algo así, estaba solo lejos de la civilización y notaba algo raro en mi corazón. Por mi cabeza ya pasaba lo peor… Y por si no me hubieran pasado cosas, mientras descansaba a un lado de la carretera se paró un chico en moto que quería saber de mí, de donde era, de donde venía, mi nombre, etc… Le contesté y a la vez le dije que no me encontraba bien, que necesitaba descansar, y el chico lo entendió pero aún así quiso quedarse allí parado conmigo. No me apetecía hablar pero la verdad es que me tranquilizó tener compañía, al menos si me pasaba algo alguien se enteraría. Así que seguí avanzando acompañado por mi nuevo amigo Bobtis al que agradezco un montón su paciencia y ayuda porque cada 10 – 20 minutos necesitaba parar a descansar y en total fueron casi dos horas hasta encontrar un pueblo con médico. Había llegado a Bintuhan, pero no había médico hasta el día siguiente, y pensé que a lo mejor descansando y durmiendo fuerte se me pasaba. Pero no, a la mañana siguiente me desperté mareado y notando los latidos de mi corazón más intensamente de lo normal, en ese estado no podía ir a ningún sitio, así que me fui a ver al médico. Como de costumbre al llegar a la consulta del médico todo el mundo se sorprendió y se creó el alboroto, me hicieron pasar el primero, pero no sabía quien era el médico porque detrás de mi entró un montón de gente y todos me preguntaban que me pasaba hahah. Al poco rato llegó el médico, la gente le puso al día, me tomó la tensión y antes de que me escoltara, uno de sus ayudantes ya vino con una inyección y yo Qué? Cómo? Cuándo? El médico no hablaba inglés pero al verme la cara ya vio que no quería la inyección. En la sala también estaba la dentista del pueblo que era la única que hablaba inglés y me preguntó si me daba miedo, y yo, no miedo no, pero si casi no me ha mirado, no me ha dicho que tengo y no se que es la inyección… Y la dentista fue quién me explicó que tenía la tensión muy baja debido al cansancio y que debía descansar y tomar unos medicamentos. Me dieron un popurrí de medicamentos, para la cabeza, la barriga y la tensión y para casa. Fue entonces cuando la dentista me dijo que si no tenía donde ir me podía quedar en su casa, y como no, yo encantado.

Con Baby y su familia

Con Baby y su familia

Estuve tres días en su casa y la verdad es que me cuidaron muchísimo! La madre de Baby, la dentista, no paraba de preparárme comida buenísima. Risky, que era el hermano, siempre me acompañaba si tenía que salir a hacer algo. Y después estaba Dubai el hijo de 4 años de dubai.jpgBaby, que este me tenía entretenido todo el día hahah. Era muy gracioso, me llamaba uncle y me hablaba todo el día sin parar… y no entendía nada pero siempre le decía que sí hahah. Al tercer día en casa de Baby me vino la fiebre, el médico vino muy amablemente a visitarme, pero después de ponerme el termómetro me dijo que me tomara paracetamol… Yo notaba que algo no iba bien, nunca había tenido estos síntomas ni me había notado así, y ahora que tenía fiebre lo tenía claro, tenía que ser malaria. Algo que hice bien fue insistir a Baby que quería hacerme la prueba para saberlo… y sí, resultó que tenía razón, era malaria. En ese mismo momento ya me tomé la medicación que llevaba yo en mi botiquín y empecé a organizar con mi seguro mi traslado al hospital.

Como curiosidad os enseño el sitio donde me hice el análisis de la malaria... hahah. Era una tienda/pediatra/laboratorio

Como curiosidad os enseño el sitio donde me hice el análisis de la malaria… hahah. Era una tienda/pediatra/laboratorio

¡El hospital más cercano estaba a 5h y estaba en Bengkulu, que es de donde venía! Llegué aquí sin saber si sería solo una visita o me tendrían que ingresar, y lo primero que me dijeron al ver las analíticas es que tenía malaria, dengue y fiebre tifoidea. ¡Me había tocado el gordo, lo tenía todo! Y sí, me ingresaron.

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Los médicos de aquí no es que sean muy habladores, y ya no porque hablen poco inglés, sino que es como funcionan las cosas aquí, ellos hacen lo que creen y tu te tomas lo que te dan. Y al segundo día recibí una buena noticia, no tengo dengue, solo malaria y fiebre tifoidea, solo… hahah. Y como os digo me enteré de esto porque antes de que el médico se fuera le hice un interrogatorio y le pedí por los resultados de la nueva analítica, sino no sé si lo hubiera sabido algún día… Fue divertido porque al siguiente día le estuve haciendo preguntas bastante concretas y el doctor sorprendido me preguntó si había estudiado medicina.

wpid-img_0128.jpgY dentro de lo que cabe estoy bastante bien aquí en el hospital, no puedo decir que el personal sea muy eficiente pero sí que me tratan muy bien. Y por otra parte como os he dicho ya estuve unos días aquí en Bengkulu, una historia increíble que os contaré cuando toque, pero si que os puedo decir que hice buenos amigos que no han parado de venirme a ver y traerme comida. ¡Cada día estoy más alucinado con la generosidad y amabilidad de la gente de aquí!

¡Mi familia en Bengkulu!

¡Mi familia en Bengkulu!

Ahora mismo ya me encuentro bastante mejor y ya he empezado a reprogramar el viaje, ¿no pensareís que se ha acabado no? Lógicamente ya no tengo tiempo de hacer todo lo que quería, cruzar Java en moto, ir a buscar un barco para ir a Australia y etc, pero lo que está claro es que continuaré. ¡De momento ya he conseguido vender la moto! Os lo he dicho la gente de aquí es increíble, la moto se quedó en Bintuhan en casa de Baby y ella en estos días la ha conseguido vender y le ha enviado el dinero a mi amigo Guaguan aquí en Bengkulu. Todo esto sin salir del hospital… claro que no he podido hacer el negocio que quería con la moto pero solo la he vendido por 30€ menos, creo que teniendo en cuenta la situación esta bien :). Y al salir de aquí me voy directo a Jakarta a buscar una clínica o hospital para hacerme un análisis que aquí en Sumatra no me pueden hacer y después deberé tomarme medicación durante 15 días.

¡Ah y un consejo para todos los viajeros que tengáis pensado venir por aquí! Haced caso y tomad todas las precauciones necesarias, porque yo me fui confiando, y ahora me arrepiento. Hacía como los locales que estan tranquilos y no se preocupan por nada, dejé de tomarme las pastillas para la malaria, y aunque siempre intentaba taparme para los mosquitos debo confesar que aun no he usado la mosquitera… y aquí estoy… sintiéndome un poco tonto, pero bueno de todo se aprende :). También es verdad que hay muchas variables que influyen en estas situaciones y otra en mi contra ha sido el cansancio que he ido arrastrando de conducir kilómetros y kilómetros en la moto, pero esto ya os lo contaré mejor.

¡Tailandia, Malasia y ya estoy en Indonesia!

¡Ya estoy en Indonesia! Siento haber tardado tanto en escribir pero estoy perdido por la jungla de Sumatra y aquí sí que cuesta pillar internet. Muchos cambios, muchas noticias y como siempre alguna que otra anécdota. Dejé Tailandia, visité Malasia y sus servicios médicos y ahora ya Indonesia.

Autostop en tailandia

¡Invitado a noodles de azucar!

Después de unos días de descanso en Patong Beach (Phuket) tocaba espavilar, solo me quedaban 4 días antes de que mi visa caducara y debía salir del país. Me despedí de Birol y Gurol y de allí salté a Aonang (Krabi) en autostop. Fue muy fácil, solo necesité dos coches y uno me invitó a comida y el otro a merienda, no esta mal eh. El autostop en Tailandia ya lo tenía dominado, pero allí aún no había usado la tienda, así que iba hacia Krabi con la idea de poder acampar en una playa paradisíaca, pero mis sueños se esfumaron al ver que el mar se había tragado la playa. Por casualidad mientras buscaba un sitio alternativo para acampar me topé con una escuela de Kitesurf, y como no, me paré a curiosear. Conocí a Mitch, el dueño, y a sus compañeros, estuvimos hablando sobre mi viaje y el kitesurf en Tailandia y por sorpresa antes de que me fuera Mitch me dijo que porque no plantaba la tienda allí mismo, al lado de su escuela, y que podía usar su baño. ¡Wow, pues por mi perfecto! Fue bueno encontrar a alguien con quien poder charlar.

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Con Mitch en su escuela de kitesurf

Con Mitch en su escuela de kitesurf

acampar tailandiaPor la noche fue bastante agobiante dormir en la tienda porque estaba lloviendo pero a la vez hacía bastante calor. Me estaba achicharrando pero no podía abrir para ventilar o sino se me inundaba el ataúd.

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Ao Nang, Krabi

Al día siguiente otra vez en marcha, tic tac tic tac, visa acabándose, mi próximo y último destino de Tailandia era Hat Yai, la tercera ciudad más grande del país. Sorprendentemente llegué más rápido de lo que pensaba, ¡me pegué las 5h de viaje de golpe! Ya que encontré un conductor de minibús que venía de traer a gente y se volvía directo a Hat Yai. Lástima que el señor no sabía inglés y no pudimos hablar mucho, pero aún así fue increíblemente amable, se ofreció a llamar a mi couchsurfer para conseguir la dirección y me llevó hasta la puerta de su casa. Liz, mi couchsurfer en Hat Yai, al verme llegar dijo que nunca antes un minibús se había metido en su calle hahah.

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Liz

Liz

Hacía poco que comentaba con un canadiense que cuesta bastante encontrarse estadounidenses por el mundo pero en dos días conocí a tres: Mitch, Liz y Cristine una amiga de Liz. Tanto Liz como Cristine están trabajando de profesoras de inglés en Hat Yai y fue bueno llegar en fin de semana. Me quedé dos noches en su casa porque el primer día llegué tarde, necesitaba descansar, y no quería irme ya a la mañana siguiente. Fueron dos días tranquilos, paseamos por la ciudad, fuimos a ver un templo que parecía un parque temático y salimos a cenar comida local.

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Mercado en Hat Yai

Mirar pobre hombre que espacio tenía para hacer una especie de crepes. Aplastado entre la moto y la sartén.

Mirar pobre hombre que espacio tenía para hacer una especie de crepes. Aplastado entre la moto y la sartén.

El día de cruzar la frontera Tailandia – Malasia fue super completo en cuanto al autostop. Primero me cogieron unos albañiles que me querían dar dinero porque pensaban que no tenía (y en este caso era cierto porque como ya salía de Tailandia no había querido cambiar más dinero), después una señora que me tuvo que dejar a mitad de camino porque tenía que volver a casa, una enfermera que iba en la otra dirección y que dió un giro de 180 grados para llevarme hasta el siguiente pueblo aun llegando tarde a trabajar, y finalmente el chico que sale en mi último vídeo de instagram, que no iba a la frontera pero aun así me acercó. Después de este día me dio pena dejar Tailandia por DCIM100MEDIAlo fácil y divertido que era hacer autostop. Destacar también la situación con los albañiles, porque en estos países en general se asocia mi imagen con dinero, y ver como ellos me estaban ofreciendo el equivalente a 5€ te hace reflexionar. La de la foto es su pick up.

¡Puedo decir que Tailandia ha sido el mejor país con diferencia para hacer autostop! Puede que no el más seguro, porque cada vez que me subía al maletero de una pick up imaginaba donde iría a parar yo si teníamos un accidente hahah. Pero mejor no pensarlo y disfrutar de las vistas, el solecito y la “brisa”.

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Malasia no empezó nada mal, una vez al otro lado de la frontera casi que no me dio ni tiempo de levantar el brazo que ya había parado un coche. ¡Ese hombre era un crack de verdad! Hahah. Pero el segundo coche fue el primero en todo mi viaje que me pidió dinero, bueno me pidió si pondría gasolina, y después de decirle que no tenía dinero (que también era verdad porque ni siquiera sabía cual era la moneda de Malasia) la situación quedó algo tensa…

Malasia ya se veía un país más rico, buenas carreteras, peajes, coches caros, y un paisaje muy bonito y bien cuidado. Y de primeras me pareció muy hospitalario porque al entrar a un supermercado a pedir wifi (que no es un sitio muy corriente para pedir pero era el único) me invitaron a probar un montón de comida y me acabaron regalando un DCIM100MEDIApaquete de “pickles” (fruta que había estado mucho tiempo en vinagre y azúcar), gran regalo, lástima que había fingido y en realidad no me había gustado… ¡Y mira que me pasan cosas eh! Me dirigía a Penang, más concretamente Georgetown, y hasta allí me llevo Edwin, un tipo muy particular. Todo empezó de forma muy normal, se le veía un hombre sencillo que solo quería ayudar, hablaba buen inglés y me dijo que el también había sido viajero. Y hablando hablando me invitó a quedarme en su casa, puede que en otro momento hubiera aceptado, pero iba a Penang porque quería pasar por el hospital (ahora os lo cuento) y necesitaba poder ir a mi bola. Así que le dí largas y largas, pero esto no bastó, me invitó a comer, me dijo que le llamara “uncle” (¡Tío, familiar, en inglés!), y se ofreció a llevarme al hospital y esperarse fuera hahah. Al final conseguí hacerle entender que dormiría en hostal, pero entonces quisó llevarme a un hostal, esperarme a que dejara las cosas y llevarme al hospital… buff… tampoco quería dormir en el primero que encontrara, necesitaba tiempo para ver precios y opciones. Y finalmente no lo supe evitar y acabé directo al hospital con la mochila y el long y el hombre aún quería que le llamara al salir para pasarme a recoger. ¿Un poco exagerado no? Me supo mal pero ya no le volví a decir nada… sabía que si lo hacía sería imposible deshacerme de él…

Edwin, the uncle

Edwin, the uncle

6h de espera...

6h de espera…

Tuve que ir al hospital porque me había salido un quiste en el coxis, al final de la espalda, y me dolía… mal rollo. Me asustaba bastante que pudiera estropearme mi aventura. Pero por suerte nada, después de perder dos días enteros en el hospital me dijeron que podía esperar para operar y me recetaron antibiótico para bajar la infección y que no me doliera. Se ve que es algo bastante común pero yo nunca lo había oído. ¡Ahora ya estoy como nuevo!

En Penang estuve haciendo vida de hostal, cada día había algún plan y cada día conocía a alguien nuevo. Que por cierto conocí un chico catalán, Oriol, que es todo un viajero, tenía mil anécdotas y se sabía todos los trucos para hacer barato un viaje y me contó que estaba en Nepal durante el terremoto. Al escuchar su historia se me pusieron los pelos de punta. Estaba en el Annapurna y se ve que en ese momento estaba solo porque se había quedado atrás del grupo. Se encontraba escalando una pared de rocas cuando todo empezó a temblar, y como no, el pensó que se estaba mareando, pero se dio cuenta que no era él cuando empezaron a caer piedras y rocas de arriba de la montaña, sus instintos le llevaron a cogerse de las raíces de un árbol que tenía cerca y cubrirse como pudo, pero como me dijo él mismo, la montaña se estaba deshaciendo a su lado y el solo podía cerrar los ojos y esperar… creía que había llegado su momento, pero me dijo que en parte estaba feliz porque iba a ser en el Annapurna hahah. Cuando todo paró por suerte seguía vivo pero tenía el problema que no sabía por donde bajar porque la montaña había cambiado completamente. Dice que ahora se ha vuelto mucho más sensible a los terremotos y que a la mínima que nota un temblor ya salta de la silla. Desde luego dudo que lo olvide nunca.

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Georgetown, Penang

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Penang National Park

Penang National Park

¡Ah sí! Porque estaba en Penang, pues primero porque era la ciudad grande más cercana y tenía que ir al hospital, y segundo porque años atrás había un ferry desde Penang a Medan (Sumatra, Indonesia) y ya sabéis que me moría de ganas de llegar a Indonesia y a las olas. Pues bien, sabiendo que ya no existía la ruta de ferry me propuse empezar a probar suerte con los barcos, a ver si encontraba alguno que se dirigiera a Sumatra y que me quisiera llevar. Me lo tomé como un entreno, pero la cosa no funcionó… el único puerto accesible y wpid-actp0505.jpgdonde podía hablar con la gente, era pequeño y demasiado tranquilo… ya me dijeron que los barcos de allí nunca se movían. Analizando mi situación, cada día que pasaba en Malasia era dinero que prefería usar en Indonesia. Así que entre mis opciones estaba, invertir muchísimo tiempo en encontrar un barco, ir hasta Kuala Lunpur y coger un ferry que costaba 20€, o coger un avión desde allí mismo hasta Medan por 25€. Y aunque explorar un poco más Malasia hubiera estado bien, preferí ahorrar dinero, porque tenía una idea para Indonesia, así que cogí el avión.

¡Y la idea que rondaba por mi cabeza acabó en esto! ¡Que es la sorpresa que os tenía preparada!

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Me he comprado una moto por 260€ en Medan. Pero mejor os cuento en el próximo post como lo hice porque fue toda una odisea hahah.

¡En busca de tiburones!

Me había quedado en que estaba en Koh Tao, el paraíso del buceo, con Bew, un chico tailandés que conocí al bajar del barco.

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Nos instalamos, siesta en la playa, bañito y a comer. ¡Ahora sí que se notaba que estaba en Tailandia! En el último post os conté que con Bew cogimos un bungalow juntos para que nos saliera barato pero que al final el se fue y dormí solo. Pues la verdad es que no entendí muy bien lo que pasó, el andaba un poco mal de inglés y muchas veces teníamos que usar el traductor, y la palabra que usó para decirme que se iba fue “homesick” (nostalgia). Había estado de vacaciones en Bangkok con los amigos y antes de volver a casa quiso parar una noche en Koh Tao, pero ya os digo, no sé muy bien lo que pasó porque conmigo creo que estuvo bien ya que me quiso invitar a comer, me regaló un cd de su grupo (Peace piece) y se despidió de mí muy amistosamente. En resumen, que me había quedado solo con todo el bungalow para mí. Lo malo es que no podía pagar otra noche… pero antes de irme tenía claro que quería bucear. Así IMG_0403que, aunque alquilaban, me propuse conseguir unas gafas gratis. No fue tarea fácil, probé miles de tácticas sin resultado pero al final encontré un señor muy amable que tenía una tiendecita y me dejó unas gafas y un tubo sin pedir nada a cambio. ¡Ahora ya me podía ir a dormir contento!

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Y al siguiente día, segundo capricho del viaje, ¡alquilé un moto para hacerme toda la isla! Me costó 5€ jejeje. Y conocí al primer tailandés enfadado, el hombre de la tienda que me alquilaba la moto sin nada de nada de gasolina (ni siquiera se encendía) y pretendía que la arrastrara a la gasolinera, que vale que estaba al lado, pero lo encontré muy ruin y le dije que me diera mi pasaporte que iba a otro sitio, en ese momento el tío se puso hecho una furia, se guardó mi pasaporte y tuvimos una discusión, pero al final cedí porque como quien no quiere la cosa el tío abrió el cajón de su escritorio como si fuera a coger algo pero realmente me estaba enseñando la pistola que guardaba allí… Después de esto iba acojonado de que le pasara algo a la moto.

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El día fue completo, con la mochila a hombros y mi motillo me recorrí toda la isla y buceé por todas partes. Las gafas que me habían dejado no iban bien y les entraba agua, pero me sirvieron de excusa para conseguir unas gafas nuevas en cada playa. Ese día disfruté como un niño, con la moto por los caminos de tierra, buceando entre corales y cocinándome la comida. Sí sí, antes de empezar este viaje no tenía ni idea de que pasaría, así que un día me entretuve a hacer un quemador de leña para cocinar. Y aunque la olla ya la había usado para cocinar en hostales, ese fue el primer y último día de mi quemador hahah porque mirar como quedó. Pero no me preocupó porque lo había hecho con tres rejillas de ventilación (0,60cent) sin pensar demasiado.

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¡Y a continuación Shark Bay, la bahía de los tiburones! Pero no tuve la suerte de ver ninguno y mira que lo intenté todo. Un profesor de buceo que me encontré me dio todas las pautas: ir a esa zona concreta cuando la luz ya se empieza a ir y llevar una botella de plástico porque les gusta el ruido. ¡Y lo hice todo pero nada! No penséis que estoy loco, los tiburones que hay allí son los de aleta negra que son inofensivos. La verdad es que me dio pena tenerme que ir sin ver ninguno porque me hacía bastante ilusión…

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En busca de tiburones

En busca de tiburones

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Por suerte no tuve ningún problema al devolver la moto, esta vez el hombre estaba de buenas. Me despedí de la isla, que la verdad es que IMG_0392es bonita y muy acogedora, y a coger el barco. En el barco no pude dormir mucho porque a las cuatro de la mañana ya habíamos llegado a tierra firme y tocaba volver a ponerse con el autostop. Mi siguiente destino era Phuket, y tenía bastantes ganas de llegar porque allí me esperaban los primos de Sinem, la chica que me acogió en Estambul.

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¡Mi primera experiencia en motostop y casi nos caemos! Me quedaban pocos kilómetros para llegar a Phuket y este chico se ofreció a llevarme porque trabajaba en un hotel cerca de donde iba yo. Entonces se puso a llover bastante y la verdad es que el chico no me transmitía demasiada confianza y al llegar a un cruce donde los coches estaban parados frenó demasiado tarde y de golpe, la moto nos patinó y nos fuimos directos contra un coche. Por suerte los dos habíamos puesto los pies en el suelo y el golpe que le dimos al coche fue mínimo y pudimos continuar…

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¡Y aquí os presento a Gurol, Birol y Buse! Todos primos de Sinem. Birol y Gurol son gemelos y están aquí en Tailandia dirigiendo su propio hotel, y Buse ha venido de visitarlos. ¡Menudo recibimiento tuve! Me estaban esperando con los brazos abiertos y ya lo tenían todo preparado para ir a celebrarlo, así que esa noche salimos de fiesta. Se puede decir que fue la primera fiesta enserio del viaje, porque en Ljubljana me lo tomé con calma, pero aquí… ¡Resacón en Tailandia!

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Y para los más curiosos, no, no ligué… Para seros sincero es muy fácil ligar aquíwpid-wp-1436446857613.jpeg, pero a mi esto de que sean las chicas que vienen a ti se me hace muy raro hahah y a parte no me fío de las tailandesas, creo que hay demasiadas probabilidades de llevarte un susto, y es que Tailandia esta lleno de “ladyboys” hahah.

Pintando algunas cosas del hotel :)

Pintando algunas cosas del hotel 🙂

Han sido unos días increíbles, he podido ir a la playa, descansar, afeitarme, pegarme alguna juerga… Me han tratado fenomenal y les estoy súper agradecido. Phuket no es que sea el mejor sitio, es muy muy turístico, calles llenas de bares y discotecas, y no es que sean las mejores playas de Tailandia, pero la compañía ha sido inmejorable. Se nota que son primos de Sinem, porque también son súper generosos y sin conocerme de nada me han acogido como uno más. Cada vez se me van haciendo más normales estas situaciones, pero si me paro a pensarlo es algo alucinante!

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Así es como meditaba la gente en el templo Big Budda de la foto anterior

Así es como meditaba la gente en el templo Big Budda de la foto anterior… conectaban sus mentes mediante hilos… muy divertido

¡Así que ya sabéis si venís a Phuket no dudéis en pasar a saludar a Birol y Gurol por el hotel Letong Beach!

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Por cierto al final conseguí unas chanclas gratis, me las dieron en un hostal (de objetos perdidos), y un bañador “volcom” por 2,5 €, en un mercadillo, no es que me guste mucho pero bueno, creo que fue un buen trato :).

Ahora ya empiezo la ruta hacia Malasia, aquí en Tailandia aun visitaré Krabi y sus playas, y haré una parada técnica en Hat Yai. ¡Una vez en Malasia mi principal preocupación será encontrar un barco que me lleve a Indonesia! Viene una etapa complicada porque se me han acabado los contactos y tengo que empezar a buscar barcos, ¡pero me lo cojo con ganas porque quiero llegar como sea a las olas perfectas de Indonesia!

¡Autostop en Tailandia!

¡Ahora sí que sí, volvía a empezar la aventura! Estaba preparado para empezar con el autostop por Tailandia y mi objetivo era Hua Hin, un pueblo situado a 200km de Bangkok tocando la costa Este. ¿Cómo escogí este destino? Pues porque mis únicas preferencias eran ir hacia el Sur y a un sitio con playa y le pregunté a Um, el chico de couchsurfing, y me dijo que este era un buen sitio, así de fácil.

wpid-screenshot_2015-07-05-00-05-20.jpgEl primer sitio que probé fue una gasolinera relativamente cerca de casa, pero no era un buen sitio y me costó 30min darme cuenta, se notaba que estaba desentrenado con el autostop. No estaba en la carretera principal, Hua Hin era un destino lejano (unas 3h a su ritmo) y la mayoría de coches ni siquiera iban en esa dirección… Tocaba moverse y cambiar de estrategia, al estar cerca de Bangkok el entramado de carreteras era complejo así que decidí avanzar pasito a pasito y puse rumbo a la primera ciudad más cercana. Aún me faltaba cambiar algo, porque estaba en el sitio correcto y el cartel seguía sin funcionar… la gente solo me saludaba sonriente desde los coches. Eso sí cuando conseguía hablar con alguien este siempre quería ayudarme y entonces me dí cuenta que allí tenía la clave, tenía que conseguir el contacto directo con los conductores. Me acerqué a unas paradas de comida que había en un lado de la carretera y me puse a hablar con el primer coche que llegó. ¡Mi plan había funcionado! Me cogió un señor tailandés que por suerte hablaba algo de inglés y aunque no llegaba hasta donde yo quería me avanzó unos cuantos kilómetros.

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Y me dió esta extraña fruta

Y me dió esta extraña fruta

Ahora ya lo tenía claro, adiós cartel y a hablar con la gente. Pero aquí el problema es que a parte de no hablar mucho inglés no entienden el concepto de autostop, todo el mundo te indica donde esta la parada de bus o te paran un taxi y para evitar esto y hacerme entender vi que lo más fácil era decir que no tenía dinero. El siguiente coche fue divertido porque era un chico tailandés que no hablaba nada de inglés y el pobre no entendía que estaba pasando. Yo había preguntado a dos hombres que estaban allí parados y ellos no me podían llevar, pero se pusieron en medio de la carretera a parar coches, y el primero que paró fue este chico, ellos le explicaron el qué y yo me subí al coche. Era imposible entendernos así que el chico llamó a una amiga que hablaba inglés y me pasó el teléfono, la chica eswpid-actp0209.jpgtaba preocupada porque pensaba que me habían robado y por eso no tenía dinero, y me decía que su amigo me podía llevar a comisaría, y yo ¡No no! Busca hitchhiking en el google, yo estoy viajando así hahah. Por suerte nos acabamos entendiendo y el chico me dejó en el lugar indicado.

A partir de aquí fue todo parecido, un coche se paró para ayudarme pero iban llenos, era una familia, y se esperaron allí conmigo a que alguien parara. Una pick up “tuneada” (me refiero a un coche pick up que le montan un techo y bancos en la parte trasera y lo convierten en un minibus) se paró más adelante para hacer algo y el padre salió del coche para hablar con ellos. En unos minutos les había puesto en situación y ya estaba invitado a subirme. ¡Es increible lo maja que es aquí la gente! Pero es que no he acabado, aún no había llegado a Hua Hin, me quedaban un par de pueblos y mientras me despedía de la gente del pick up el conductor se había escapado a hablar con un chófer de autobús y tal como bajaba del coche me subía a un minibus. ¡Tuve que preguntar varias veces si era gratis porque no me lo creía! Todo el mundo pagaba ticket y yo gratis… ¡que suerte la mía! Tenía curiosidad por saber que historia se habían ido contando entre ellos, parecía una cadena de favores entre conductores.

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¡Y por fin vi la playa! Estaba en Hua Hin me quedaba todo el día por delante y quería ir a la playa, así que preferí buscar un hostal donde dejar la mochila y poder relajarme. No me fue fácil encontrar uno barato (5€) pues Hua Hin resultaba ser un destino de vacaciones de la clase media alta de Bangkok, estaba repleto de resorts y hoteles lujosos y se notaba que todos los bares estaban ambientados al turismo. Otra cosa que llamaba la atención era la cantidad de extranjeros de cierta edad acompañados por jóvenes tailandesas… A parte de esto la playa era larguísima y con arena blanca, pero por ser Tailandia no era muy muy bonita, pero yo como un tonto aún no tenía bañador. Ah por cierto, mientras buscaba hostal un chico joven que también iba en monopatín me ofreció una habitación en su casa, pero por el mismo precio podía dormir en el hostal con wifi y escribir un poco de blog :). ¡Pero mirad que casa más guay!

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Este es el fútbol que se juega aquí

Esa noche estuve en un espigón viendo como pescaban mientras escribía mi blog, un buen sitio para inspirarse y donde reflexioné bastante sobre mi viaje y lo lejos de casa que estaba.

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Al día siguiente volvía a estar en la carretera y menuda suerte, conseguí el pasaje más largo de todo el viaje. ¡Cuatro horas desde Hua Hin a Chumphon, que es donde quería llegar ese wpid-actp0243.jpgdía! Me llevó una pareja muy maja. Al principio estaban algo confusos porque les había dicho que no tenía dinero pero hablaban buen inglés y les pude contar mi viaje, entonces ya se enrollaron, les enseñe fotos, me dieron sus tarjetas y me invitaron a unas patatas y una coca-cola :).

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Al llegar a Chumphon ellos debían seguir su camino así que me dejaron en las afueras, allí me subí en otra pick up que me llevó hasta el pueblo. Había escogido Chumphon porque era el punto de salida hacía Koh Tao, Koh Phangan y Koh Samui, tres islas bastante conocidas que me estaba pensando si visitar. En realidad pensaba que los ferrys serían más baratos y que podría saltar de isla en isla y así continuar avanzando, pero era demasiado dinero. Y mientras pensaba en dejarlo estar y continuar por tierra firme me vino en mente lo que me deciís muchos de vosotros: aprovecha que estás allí y no sabes cuando volverás. En realidad el ferry a Koh Tao valía 11€ y viajaba de noche (así que para sentirme mejor mi cabeza separaba el gasto en 5€ dormir y 6€ de barco) y como ya había oscurecido, en Chumphon pueblo no había nada que hacer, la playa estaba a 10km y yo estaba en el río desde donde salía el ferry ¡me lo tomé como mi primer capricho del viaje y compré el billete! ¡Me iba a bucear a Koh Tao

Patinando por Chumphon

Patinando por Chumphon

Mientras esperaba el barco conocí a Cristina, una chica de Madrid muy interesante. Es curioso porque solo éramos tres esperando el barco, así que fijaros que casualidad. Ella es bloguera y vive de su pasión por la alimentación y la vida sana, su blog trata sobre el crudiveganismo. Y aunque yo de esto no tengo ni idea me gustó mucho su forma de pensar y de plantear las cosas, ya no solo sobre la alimentación sino sobre la vida en general, creo que coincidimos en muchas cosas y fue un gusto hablar con ella. Cristina había venido a Tailandia de vacaciones y para desconectar e inspirarse para escribir su primer libro. Así que espero que vuelvas a casa con lo que querías y mucha suerte con el libro :). Aquí os dejo su blog: El universo de Cris

A las 5.00 a.m llegamos a Koh Tao, el paraíso del buceo. Me despedí de Cris que se iba a Koh Phangan y conocí a Bew, un chico tailandés que venía a pasar un par de días de vacaciones. Teníamos mucho tiempo así que subimos caminando hasta la zona de la isla donde están la mayoría de hostales, tardamos una media hora. Y después de localizar el hostal más barato resultaba estar lleno… Los precios en la isla eran altos pero encontramos la solución perfecta, compartir un bungalow en la playa, 5€ cada uno. La única putada era la cama de matrimonio… pero bueno en caso de emergencia tenía el saco de dormir hahah. Y al final no tuve que sufrir porque Bew se fue y no se quedó a dormir… pero ya os lo cuento en el próximo post.

¡Escorpiones y locura en Bangkok!

Había puesto las expectativas muy altas en Tailandia, hacía días que soñaba en escapar de ese calor sofocante de la India para poder bañarme en las playas paradisíacas de Tailandia. Y la verdad es que fue una alegría llegar a Bangkok y comprobar que la gente de aquí es super amable.

Bangkok

Bangkok

No entiendo que me pasaba con el couchsurfing que no estaba teniendo suerte, la chica que me tenía que acoger era bastante pasota por whats app y se me pasaron las ganas de ir… Y como de costumbre aterrize en Bangkok sin tener nada preparado, lo único que sabía era que tenía que ir a Khao San rd ¡La calle de los mochileros! Para llegar hasta allí escogí la opción más barata, skytrain + autobús, pero no es la más rápida, porqué estuve esperando el autobús durante una hora y suerte de unas chicas que iban al mismo sitio y me dijeron que las siguiera que cogeríamos otro autobús.

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Me teníais que ver la cara cuando baje del bus y empecé a caminar… ¡Estaba alucinando! Khao San rd es una calle llena de neones y repleta de los típicos turistas de vacaciones y tailandeses intentando hacer negocio, a cada paso que dabas venía alguien. Todo era un espectáculo, miraras donde miraras, y a mi se me escapaba la sonrisa. No era lo que buscaba pero quieras o no ver tanto turista joven era recomfortante.

Foto cogida de google

Foto cogida de google

No tardé mucho en encontrar un hostal barato en una de las calles cercanas (no creo que sea recomendable dormir en Khao San), y solo dejar la mochila conocí a Gema, una chica de Madrid. Fue una alegría para los dos porque los dos estábamos cansados de hablar en inglés. En mi caso, llevaba muchos días entre ingleses y australianos y con ellos tenía que estar super atento para entender todo lo que decían, y había muchos momentos que simplemente desconectaba y iba diciendo que sí, hahah. Y ella había estado haciendo un curso de conservación marina en Koh Tao, una isla pequeñita pero muy conocida por el buceo y más de lo mismo.

¡Estaba en Bangkok y quería verlo! Así que después de cenar unos noodles nos fuimos de cabeza al ambiente. ¿Por donde os empiezo a explicar? Era “guirilandia”, miles de turístas simplemente bebiendo y gastando dinero. Todo pasaba en medio de la calle, paraditas repletas de camisetas sin mangas y falsificaciones, todos los bares abiertos y con mesas en la calle, carritos de comida, carritos con insectos, neveras con bebidas, señoras vendiendo souvenirs, paraditas que ofrecían falsificaciones del carnet que quisieras (conducir, dni, estudiante, etc…), chicos con carteles de “laughing gas”, “ping pong show”, “gogo girls”, etc… allí encontrabas lo que quisieras. Y creo que se nos contagió un poco la locura del ambiente porque empezamos comentando oh mira eso, uh y eso que, puajj que venden cucarachas y saltamontes, etc… ¡Y al cabo de un rato estábamos comiéndonos un escorpión! Empecé por el pequeño…

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¡Pero quería la foto con el grande! 😂 wpid-img_20150704_154001.jpg

¡No estaban nada mal! El pequeño no sabía a nada y el grande ya sí pero no estaba malo, es difícil deciros a que sabía pero eran muy crujientes.

¿Sabéis como me enteré yo del ping-pong show? Fue mientras caminaba buscando un hostal que todos los conductores de tuk-tuk me preguntaban: ¿Tuk-tuk? Y al responder que no, automáticamente preguntaban: ¿Ping pong? Pap pap (haciendo el sonido con la boca). Tenéis que entender que en ese momento yo aún no estaba situado y era incapaz de entender lo que era… ¿Ping pong? ¿Qué si quiero jugar a ping pong? No lo habré entendido bien… hahah. Suerte de Gema que ya llevaba unos días allí y me lo aclaró. Aquí os dejo una foto por si aún no habéis entendido de que hablo, y sino consultar google, yo no os lo contaré hahah.

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A todo esto no tenía móvil y el siguiente día lo dediqué a buscar unas chanclas, un bañador y un móvil ¡Necesitaba sentir el verano! Pero después de regatear por toda la zona volví sin nada, claro que no era caro, pero sabía que podía encontrarlo aún más barato. Para que os hagáis una idea, por un móvil simple solo para llamar me pedían 800Thb (~20€), por el bañador 300Thb (~8€) y por las chanclas 100Thb (~2,7€). La verdad es que regatear aquí es un cachondeo, siempre con una sonrisa pero los precios cambian que da gusto. En una parada de móviles el chico acabó ofreciéndome su propio teléfono, fue divertido y aunque no se lo compré nos reímos un rato.

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Victory monument

Durante estos dos días la chica de couchsurfing me había seguido hablando para que fuera, tenía muy buenas referencias en su perfil y me dijo que había otro chico americano con ella, así que decidí darle una oportunidad, a lo mejor me había precipitado diciendo que no. Al día siguiente cargué con todo y dejé el hostal para encontrarme con la chica, que estaba trabajando. Fue increible… Trabajaba en un hotel y solo llegar se presentó, me dio la contraseña del wifi y me dijo que me sentara tranquilo que ella se tenía que ir dos horas y volvía, hasta aquí bien. ¡Pero es que no se fue! Se puso a hablar con sus amigas de recepción y yo allí al lado sentado mirándomelo. En total estuvo como 15 min por allí sin hacer nada, solo hablando con las amigas, y cuando intenté establecer una conversación con ella (lo normal si me tengo que quedar en su casa, creo yo) me contestó con monosílabos… No parecía que le apeteciera hablar… Me quedé flipando, lo normal es que te intereses un poco por el tipo que has invitado a tu casa, ¿no? Pues yo lo tuve claro, con ella no me quedaba, prefería pagar un hostal y tener la oportunidad de conocer gente, pero ya que estaba allí y tenía quien me guardaba la mochila me fui a comprar un móvil a un centro comercial que quedaba muy cerca (el MBK). Me compré el móvil con whatsapp más barato que encontré, 850 bahts (unos 22,5€) nuevo. ¡A ver cuánto dura! Al volver todo fue más fácil de lo que pensaba, cuando empecé a decirle a la chica que lo había estado pensando… y que… ella misma acabó la frase, ¿Qué vas a un hostal no? Y me dijo que perfecto, que así el chico americano podía estarse más días. Yo estaba flipando, ¡¿Y Por qué me haces perder el tiempo?!

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Pero todo mejoró, en couchsurfing no solo puedes conocer a la gente local sino que también puedes conocer a viajeros como tú. Y yo había estado hablando con una chica francesa que también venía a Bangkok y me había dicho de ir a tomar algo esa misma tarde, después de quedarme tirado no tenía ningún plan, así que no lo dudé. wpid-img_0287.jpgQuedamos en Khao San rd y tuve que patinar durante una hora para volver al sitio del que venía. La chica se llamaba Samira, era francesa, había estado trabajando 8 meses en Filipinas y ahora estaba volviendo a casa. Y dio la casualidad que ella tampoco había tenido suerte con su couchsurfing, se ve que se tuvo que ir a las dos de la noche de casa del chico porque era muy raro y daba miedo… Pero ya estaba en casa de otro couchsurfer, Um, un chico tailandés de 37 años que conocí porque se unió a nosotros para ir a tomar algo. Ese día tomé una nota mental: no ir a casa de ningún couchsurfing si este me provoca alguna duda. Esa noche la pasé en el hostal, pero al día siguiente recibí un mensaje de Um diciendo que si tenía un saco o algo para dormir podía ir a su casa, ¡Yuhu!

¡Más que una casa parecía un hostal! Ese mismo día se iba una familia alemana (sí sí lo que oís, una familia con dos hijos pequeños haciendo couchsurfing) y llegábamos una pareja de Chile y yo. En total éramos cuatro couchsurfers (Samira, Ian, Alejandra y yo) más Um y su madre de 70 años.

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¡Pero es que al siguiente día aún llegaba más gente! Una pareja de Ucrania muy interesante. Venían pedaleando desde Ucrania y su destino es Australia, por el momento llevaban 8 meses en bicicleta y durmiendo en tienda de campaña. ¡Bastante impresionante!

Y lo que os decía, parecía un hostal, era una casa grande y por suerte con pocos muebles hahah. Yo dormía en el suelo con mi colchón hinchable compartiendo habitación con los chilenos y lo bueno era la pareja ciclista, que se monto la tienda de campaña dentro del comedor.

Como sabéis andaba un poco faltado de aventura, hacía días que pensaba en ello y como solucionarlo. Y aunque ya lo tenía en mente, tengo que agradecer a Yaryna, la chica ucraniana, porque fue quien me acabó de motivar para volver a hacer autostop y dormir en tienda. Aquí os dejo su blog, Two-wheeled Chronicles, escriben en ucraniano pero colaboran con Canon y tienen fotos preciosas.

Fueron unos buenos días en casa de Um donde no faltó ambiente. El era un tipo curioso, calmado y con miles de historias. Dijo que era contratista, pero en los cuatro días que estuve allí no salió de casa… lo que si sé es que no paraba de fumar… ya sabéis hahah. Y lo bueno fue el día que me fui, que me despedí de él y le pedí un papel o cartón para hacer autostop, me dio un par de papeles usados y fue el mismo que me apuntó el nombre de la siguiente ciudad en tailandés. Y cuando ya llevaba un rato esperando a que alguien me recogiera, me dio por mirar que eran los papeles que me había dado, ¡Eran parte de unas instrucciones de como plantar y cuidar marihuana! Hahaha.

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Bueno, no quiero aburriros así que mejor os cuento como es esto del autostop aquí en Tailandia en el próximo post. ¡Solo os avanzaré que es la bomba!

PD: He perdido mi gorra… 😥