Estambul! Fin de la primera etapa

Hace ya unos días que he llegado a Estambul, exactamente llegué el viernes 23 de mayo. He tardado 15 días y aunque pensaba que llegaría antes estoy muy contento porque no se trataba de llegar un día concreto sino de disfrutar, ¡y es lo que he hecho!

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Después de la aventura por las montañas no es que mejorara mucho mi estancia en Bulgaria. En las montañas solo duré una noche, porque aunque el señor era muy amable y me invitó a quedarme los días que quisiera, yo noté que allí tampoco hacía nada. Era un sitio para descansar, relajarse y desconectar, pero creo que ahora estoy enganchado a la adrenalina, ¡necesito estar en marcha! Así que al día siguiente cargué con mi mochila y empecé el descenso a la civilización. Desde el pueblo de Bunovo (50 habitantes) mi única opción era coger un tren hasta el siguiente pueblo que fuese un poco grande, así que me dirigí a Karlovo. Como curiosidad os cuento como funcionan los revisores del tren: hay dos revisores, estos se encuentran en el primer vagón sentados con una cerveza, y después de cada parada uno de ellos se levanta, pasea por el tren y si no tienes billete te envía a ver a su compañero que sigue sentado con su cerveza, y este te vende un billete. Cada lugar tiene sus cosas…

De Karlovo a Plovdiv

De Karlovo a Plovdiv

Ese día quería llegar a Plovdiv, la segunda ciudad más grande de Bulgaria, y lo conseguí en autostop desde Karlovo. Pero como os decía la cosa no mejoró… no me gustaba el ambiente de esa ciudad… estaba todo descuidado, la gente distante y muchas veces con mirada de desprecio… era un poco deprimente. Con todo esto, ya eran las 20.00h y no tenía ningún plan, así que me fui rápidamente a buscar wifi. Ningún couchsurfer de Plovdiv había contestado mi petición, no tenía donde plantar la tienda ni quería hacerlo, el hostal más barato que encontré eran 10€ y… un autobús directo a Estambul costaba 20€… así que creo que ya sabéis lo que acabó pasando. Al principio lo veía como tirar la toalla, y me negué. Pero a medida que lo analicé lo vi claro, estaba allí para pasarmelo bién, Bulgaria no tenía futuro, entraba dentro del presupuesto y me esperaban en Estambul. ¡Claro que sí, me lo merecía! Pasé la noche en el autobús y a primera hora de la mañana ya estaba en la inmensa ciudad de Estambul.

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En Estambul me esperaba Sinem, la que durante estos días se ha convertido en mi hermanita mayor! Ya me habían avisado que me tratarían fenomenal, pero no me esperaba tanto. Ella y su novio Kutay me han hecho sentir como en casa. He pasado una semana entera en su casa, de viernes a viernes, y aunque he estado bastante relajado también he hecho muchas cosas.

Comiendo burek con Sinem

Comiendo burek con Sinem

¡Los primeros días parecía un zombie! Imaginaros lo cansado que estaba, que el sábado Sinem intentó sacarme de fiesta y solo aguanté hasta las tres… y ella diciéndome: ¿And you are spanish…? ¡Fue una noche divertida!: vi el ambiente de Taksim, que sería el equivalente a Plaça Catalunya (Barcelona), ¡pero con el triple de gente y locura! Nos subimos a una terraza a tomar un par de cervezas y después saltamos de club en club, alguno de música turca y gente bailando a lo “belly dance” y otros con música comercial. Y bueno, estos primeros días dieron pie a que Sinem se cachondeara diciendo que no me gustan los “roads”, que me gusta la “home” hahah.

Con Kutay en el Kylios fest

Con Kutay en el Kylios fest

Eso sí, me recuperé y el martes, recomendado por Kutay (que al salir del trabajo se unió a mi), me fui a una fiesta universitaria en la playa. Me resultaba extraño irme solo de fiesta, pero ¿como no iba a hacerlo si llevaba 15 días viajando completamente solo? ¿desde cuándo era un problema? Y una vez más, fue más fácil de lo que pensaba, solo llegar pregunté a un chico si había problema en entrar una cervezas, me respondió que no, y si podía entrar con él (para entrar tenías que ir con alguien de la universidad) y me dijo que sí. Llevábamos cinco minutos hablando y ya me había invitado a ir con él, me presentó a todo su grupo y ya era como uno más. Iba llegando gente nueva y todos pensaban que estaba de Erasmus, no entendían nada porque encima yo, para facilitar mi presentación, decía que era amigo de Ata (el chico que acababa de conocer).

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¡Kylios fest! Ata es el chico de azul marino

En resumen: he patinado por las calles de Estambul, he conocido gente nueva, he visitado aquello que creía interesante, he quedado con dos chicas de couchsurfing que me han llevado a sitios locales, he comido platos turcos (destacar los preparados por la madre de Kutay), he estado en la biblioteca de una universidad escribiendo el blog, he bebido raki (licor típico turco), me he comido un bocata de pescado… y un sin fin de cosas más. Pero lo mejor ha sido la compañía y los ratos con Sinem, Kutay y Can, el hermano de Kutay. ¡Les agradezco muchísimo todo lo que han hecho, han sido super amables y generosos!

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Comiendo turkish baklava

Comiendo turkish baklava with Gizem and Ceren

¡Aquí podéis ver nuestra estupenda cena de despedida! Mezclamos todo tipo de platos, yo les preparé una tortilla de patatas y unos espaguetis a la carbonara ya que me fue imposible encontrar caldo de pescado para hacer una “fideuà” hahah… aunque también me costó encontrar el bacon y el parmesano, allí son delicatessen.

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¡Y ahora toca irse a la India! ¡Que después de esta semana de tranquilidad me siento como si volviera a empezar el viaje!…¡que nervios!

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¡Las montañas de Bulgaria y yo!

¡Ahora os voy a contar la “parte mala” de Europa del Este!

Al salir de casa ya sabía que en este viaje podía ocurrirme de todo, y aunque a lo mejor me haya excedido con el calificativo de “parte mala”, nunca me había imaginado en esta situación.

Todo empezó al dejar Belgrado. Hasta el momento la cosa estaba yendo de maravilla, me sentía feliz, decidido y muy positivo. Mi siguiente objetivo era Sofía, capital de Bulgaria, a 4.30 h en coche. Un trayecto muy largo que no tenía claro de poder hacer en un día. Así que el día anterior estuve enviando mensajes por couchsurfing a gente de Nis, una ciudad que quedaba a mitad de camino, y una chica, que parecía bastante guapa, me dijo que no había problema en hospedarme si me quedaba a medio camio. ¡Y con los deberes hechos salí de Belgrado rumbo Bulgaria!

En Belgrado la autopista pasa muy cerca de la ciudad y son muchos los coches que la utilizan para trayectos intra urbanos, así que una buena opción para el autostop es conseguir que alguien te acerque hasta el primer peaje. A mi me dejaron a 1 km, que no está nada mal, y fue gracioso estar allí esperando y ver como de un coche bajaba otro autostopista que también había conseguido llegar. Era el primer autostopista que me cruzaba, y pensando que sería interesante conocerle me acerqué a él, pero no era un chico de muchas palabras… Los dos teniamos tácticas diferentes, así que él se IMG_0644puso en un sitio con su cartel hacia Sofia y yo en otro con mi cartel hacia Nis. Y gané hahah, un hombre serbio que paró a comprarse un kebab accedió a llevarnos a los dos a Nis. Al ser dos mi sensación de peligro era menor, pero ir con ese hombre no era ni mucho menos seguro, conducía por todos sitios menos por su carril, coches pitando, y esto mientras intentaba comerse el kebab que le iba cayendo todo por encima… un espectáculo! Solo hablaba serbio y se comunicaba con nosotros a gritos, ESPANIAN! GOOD GOOD ESPANIAN! ¡Y lo que nos faltaba!, cuando llevábamos un rato de viaje, se paró en el arcén de la autopista y con gestos nos dijo: “estoy muy mal”, abrió la puerta del coche, cogió una botella de agua, y ¡pam!, se la tiró toda por encima… en ese momento ya no me sentía nada seguro en su coche y fue cuando le dije: okey conduzco yo.

¡Ahora teníamos el control del coche y bromeábamos en ir hasta Sofía que a lo mejor no se enteraba!

Llegué a Nis sobre las 14.30 y un monton de dudas vinieron a mi. ¿Me quedo aquí?¿Voy a Sofía? Puede estar bien conocer a la chica… ya pero no sé nada de ella ¿Y si me falla? ¡¿Qué haré aquí?!. Y me dije: de acuerdo media hora de autostop y sino me quedo, y pasados pocos minutos un camión me recogió hacia Sofía.

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Hora y media de cola

Hora y media de cola

Estuvimos una hora y media parados porque hacían obras en la carretera y llegamos a la frontera con Bulgaria hacia las 18.30h de la tarde, allí me despedí de él porque los camiones tenían mucho rato de espera y yo pasé con mi monopatín como si fuera un coche, muy gracioso. Estaba a solo 40min de Sofia, pero ese día no conseguí que me llevara nadie y viendo que anochecía decidí acampar en un prado de hierba al lado de la frontera. Había estado lloviendo y realmente daba pereza… pero así es la aventura! Y después toda la noche oyendo las bocinas de los camiones…

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6.30 am Frontera de Bulgaria

¡Y por fin al día siguiente llegué en camión a Sofía! Este me dejó a las afueras, y tuve que cruzar un barrio que daba miedo. Era una zona pobre, donde todo el mundo me miraba y intenté pasar rápido y haciendo ver qye sabía muy bien donde iba. Después descubrí que no solo ese barrio daba miedo. Todo había cambiado, estava en Bulgaria, y todo estaba algo descuidado, la mirada de la gente era diferente, los carteles solo estaban en cirílico, había poca gente que hablara inglés, la comunicación se había complicado y por primera vez tenía sensación de inseguridad en una ciudad. Por otra parte, mi contacto de couchsurfing era un hombre de 41 años que vivía en un pueblo en las montañas, y el plan no es que me entusiasmara… pero pensé que no podía echarme atrás a la primera sensación negativa, y después de hablar un rato con una chica de allí a la que le pedí wifi… me dije, vinga Albert endavant!

Cogí el tren y llegué al pueblo de Bunovo a las 19h. El hombre me había dicho que su casa estaba a 6km del pueblo siguiendo un camino. Yo me imaginaba un campo o una pradera y un paseo tranquilo, pero no, era una montaña y tenía que empezar a subir.

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Al principio me parecía divertido, a la media hora ya estaba cansado de tanta subida, y a la que llevaba hora y media caminando campo a través pensando ¿Por qué c_ñ_ estás subiendo una montaña para ir a ver a un hombre que no conoces de nada?, contacté con mi anfitrión. ¿Where do you live? Llevo horas caminando siguiendo las marcas azules y blancas y no veo nada… Okey boy, it’s normal, you have to continue. Bueno, pues no debe ser mucho más lejos, pensé. Y con miedo a que se hiciera de noche continué con mi ascenso a ritmo ligero y diciendo ¡¿Pero dónde vive este hombre?!. Me emocionaba cada vez que veia que el bosque despejaba… pero nada, ni rastro de una casa. Se empezaba a hacer de noche, llevaba 2h caminando y lo único que me hacía seguir era el pensar que ese camino había de llevar a algún sitio y se suponía que ya estaba cerca. Y en un momento, ¡pam!, ya era demasiado tarde, negro noche, en las partes más frondosas ya no podía ver nada así que nervioso saqué mi linterna y mi móvil.

– ¿Dónde vives? ¡Es de noche y estoy perdido en medio de la montaña!
– Tienes que continuar caminando…
– ¡Pero si llevo 2 horas y pico caminando! ¡No, no, yo me voy hacía el pueblo!
– Okey boy, calm, I come looking for you, don’t move.

Próbamos de gritar para ver si nos oíamos mutuamente… y nada.

– ¿Do you have a car?
– No, but don’t worry night is not a problem for me, stay at there, don’t move.
– ¡No no, nada de eso, yo empiezo a bajar hacía el pueblo, y si me encuentras perfecto! Pero no quiero pasar la noche aquí.

Dicho y hecho, me até bien la mochila y los cordones y empecé a bajar la montaña. No se veía nada, tan solo podía ver el trocito iluminado por mi linterna y realmente estaba muerto de miedo. Por una parte mi cabeza quería tranquilizarme pensando: no pasa nada, estás en la montaña, ¿qué mejor sitio para acampar?. Por la otra solo me repetía: te encuentras en Bulgaria, nadie sabe donde estás, es de noche y estás en medio de unas montañas enormes donde por lo menos hay lobos y osos… ¿Qué hago? Pensaba… ¿Acampo y hago una hoguera para ahuyentar a los animales o bajo durante dos horas hasta el pueblo? que parecía la mejor opción, pero ¿Y si me cruzó con un animal? Buff buff mejor no pensar y continuar bajando. ¡Me tenías que ver, con el monopatín en una mano y un palo para defenderme en la otra! Bueno, y hubo un momento que oí como un animal me seguía entre la vegetación, cuando caminaba él se movía, paraba y él paraba, continuaba y le volvía a oír, en ese momento saqué mi super navaja (una suiza de estas con sacacorchos hahah), pero por suerte mis gritos de loco bastaron para asustarle. No sé que hubiera hecho sino… ¡morir deborado por los lobos ya sería lo último!

Finalmente cuando ya llevaba un rato descendiendo empecé a oir los gritos del hombre y le encontré buscándome con su linterna. Durante todas mis horas en la montaña había estado maldiciendo a ese señor, pero verle me alegró tanto que ya me cayó bien de primeras.

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Efectivamente había estado yendo por el buen camino pero aún me quedaban 40 minutos más andando. Así que nada de 6km, serían 6km en ascensor hahah. El hombre tenía un refugio para excursionistas, un lugar inhóspito e incomunicado, en lo alto de la montaña, que como él me confirmó estaba repleta de fauna y habían dos osos y un osezno de 1 año. Allí pude pasar la noche a salvo.

Como os podeis imaginar, en su momento no fue una experiencia demasiado buena, pero al día siguiente bajando la misma montaña ya estaba todo superado, había quedado como una anécdota que contar. Y dentro de lo malo, no es nada malo… no es culpa de Bulgaria ni de nadie, es culpa mía por meterme a subir montañas!

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Que sorpresa Europa del Este!

Bien, ahora ya hace mucho que no os cuento nada. Os estoy escribiendo desde Bulgaria, y os quiero contar mis aventuras por Europa del Este. Hay una parte buena y una parte mala, y empezaré por la buena porque así es como han ido las cosas.

Lo último que os conté fue que estaba intentando ir de Venecia a Ljubljana en autostop, y que conocí a Francesco, un hombre que me acercó a la estación de tren y me regaló un billete de tren hasta Trieste. Pues bien ese día llegue a las 20h a Trieste y aún pensaba que podría llegar a Ljubljana…pobre de mí. Ya consciente de que lo más racional era pasar la noche allí, fui a por wifi para analizar el mapa de la ciudad y saber dónde acampar. Pero mientras pasaba todo esto me acordé que una amiga de Barcelona me había comentado que su prima estaba en Trieste, y tenía su número. Así que tras dudar unos minutos pedí un móvil y la llamé. Fue divertido porque no me acordaba que ella era de Zaragoza y empecé a hablarle en catalán desde un móvil italiano y la pobre no entendía nada. Pero si, la cosa salió bien, me invitó a ir a dormir a su piso. Lástima que ella y sus compañeras tenían examen a las 8h y no pude pasar demasiado tiempo con ellas.

Al día siguiente, viernes 15 de mayo, a las 8 de la mañana ya estaba caminando para empezar el autostop hacía Ljubljana, pero ese día no escogí el mejor camino…después de mucho andar había llegado al autopista pero no había ningún buen sitio para hacer autostop, así que me tuve que desviar por una carretera secundaria, y acabé en Opicina, un pueblo al lado de Trieste. frontera.jpgPensaba que de allí tendría opciones, pero viendo mi fortuna decidí continuar patinando por la carretera mientras mostraba mi cartel y mi sonrisa a todos los coches que pasaban, con todo esto… después de caminar/patinar 17km, llegué a la frontera de Eslovenia. Allí pasaron unos 10 min antes de que me cogiera un camión, el primero de mi viaje! Cuanto espacio, que confort y que tranquilo que se viaja en camión.

Primer camión del viaje

Primer camión del viaje

El conductor era serbio y no me acuerdo de su nombre de lo difícil que era. Chapurreaba el inglés y era gracioso porque empezaba las frases y cuando no sabía cómo seguir se enfadaba con el mismo y empezaba a soltar tacos en serbio. Un crack!

Y por fin en Ljubljana! Mi primera ciudad de Europa del este. Y que sorpresa! Nada que ver con lo que pensaba, una ciudad bonita, limpia, organizada… y que me llevo un buen recuerdo de ella. Como me descubrió Guillem, el amigo de mi amiga que había aceptado acogerme allí, Ljubljana es una ciudad para estudiantes, tienen ventajas en todo lo que te puedas imaginar y se nota que son estos los que dan vida a la ciudad.

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Ljubljana

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Con Guillem la verdad es que estuve genial. Era Viernes y esa noche tocaba fiesta, así que salimos a dar una vuelta con unas amigas y empezamos a preparar la noche. El plan era empezar la noche en el piso de otro chico de erasmus y acabar en una fiesta que se organizaba en una antigua fábrica de bicis abandonada y ahora auto gestionada.

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Plan perfecto, en el piso conocí a todos los amigos de Guillem y en la fiesta no noté para nada el cansancio! Era curioso estar en un sitio que parecía una discoteca pero donde todo valía. Todo el mundo con su bebida, liando y fumando, algunos tirados por los sofás, otros sentados con los pies sobre la mesa, la gente utilizaba el skatepark como terraza para fumar y airearse… pero muy buen ambiente. Al día siguiente nos dormimos todos y al despertar ya era imposible que pudiera llegar a Belgrado, demasiado tarde. Así que marqué Zagreb como próximo objetivo y tuve la suerte que Lorea, una amiga de Guillem, tenía un amigo de “erasmus” en Zagreb que me acogió sin problema. En Zagreb tan solo estuve unas horas ya que me esperaban en Belgrado y tenía ganas de llegar.

Con Guillem, Lorea y Xantal

Con Guillem, Lorea y Chantal

Gràcies per tot Guillem

Gràcies per tot Guillem

Era domingo y tras 3 coches y 8h de viaje llegué a Belgrado!

Miona and Sonja

Miona and Sonja

Allí estaban Sonja y Miona esperándome. Las había conocido por couchsurfing y la verdad es que eran como esperaba, dos chicas de 21 años, universitarias y muy normales. Se notaba que era su primer invitado de couchsurfing porque se lo tomaron con ganas y ya el primer día me llevaron a cenar por el centro y me enseñaron casi toda la ciudad. Puede que sea del destino que más he aprendido porque eran chicas de letras y conocían muy bien la historia de su ciudad y país. En un principio me gustó el rollo de Serbia donde más o menos cada uno hacía lo que quería, pero después analizándolo un poco creo que no podría vivir allí. A parte del centro todo está un poco descuidado y el caos que comentaba creo puede acabar contigo.

Belgrado

Belgrado

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Y mañana os contaré la parte mala!

Like a king, como un rey!

Así es como hace unos días definieron mi forma de viajar. Y sin saber lo que me venía por delante, ahora puedo decir que estos últimos 3 días se acercan bastante a la definición.

Como os conté, estuve un par de noches en Crema en casa de Angela y Joaquín, y de allí salté a Venecia con un billete de tren que Joaquín insistió en invitarme ¡muchísimas gracias!. En Venecia me esperaba Paula, una amiga que hice en los primeros años de universidad.

Con Paula en Venecia

Con Paula en Venecia

Después de dos días como en casa, llegué a Venecia con ganas de perderme para volver a encontrar esas sensaciones de los primeros días, pero al llegar vi que sería difícil, la ciudad estaba plagada de turistas. Así que me limité a pasear sin ningún destino concreto, y no paré de dar vueltas, ¡menudo laberinto!, todo el rato llegaba al mismo sitio. Más tarde me encontré con Paula y sus amigas, Laura, Ohiane y Irene, que están allí de “erasmus”.

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Venezia

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San Marco

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La primera idea era pasar una noche y salir hacia Ljubljana al día siguiente, pero la buena compañía y el hecho de tener una cama, hicieron que reflexionara y decidiera quedarme una noche más para aprovechar bien mi estancia en Venecia. Y la verdad es que no me arrepiento, pase un muy buen día, acabé de ver la ciudad, y por la noche salimos a cenar con todos los amigos de Paula.

Y finalmente ayer me reencontré con la aventura. Me despedí de Venecia y puse rumbo a Lujbljana, donde había quedado con Guillem, un amigo de Paula y Laura que está allí de “erasmus” y había aceptado acogerme.

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Tengo que repetirlo, ¡Que suerte tuve al principio!

Fueron 4h de autostop…

Raviolis de lata mmm

Raviolis de lata mmm

Pero al final todo tiene su recompensa, encontré a Francesco que aceptó a llevarme a la siguiente gasolinera porque él solo avanzaba unos kilómetros, pero acabó llevándome a la estación de tren y invitándome a un billete hasta Trieste! Increíble, que contento estoy, realmente hay gente generosa, ah se me olvidaba, también ha habido una señora que durante mi larga espera me ha comprado un helado! 🙂

Heladito bueno

Heladito bueno

Resumen: Crema-Venecia y Venecia-Trieste en tren, cuatro noches durmiendo bajo techo, ducha cada día y para que os hagáis una idea de lo bien que se está portando la gente conmigo solo sólo he gastado 30€ en 8 días de viaje… like a king, como un rey.

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Ayer no pude llegar a Ljubljana pero hoy ya estoy aquí y en el próximo post ya os contaré mejor mi noche en Trieste y la noche que hoy me espera en Ljubljana, porque me han informado de una gran fiesta en un skatepark abandonado y ahora ocupado… pinta bien!

 

¡Me faltan páginas para explicar todo lo que quiero! (Video al final del post)

Muy muy muy contento con la experiencia que estoy viviendo. En los pocos días de viaje que llevo no he parado quieto ni un momento, he pasado por 4 países, me he hecho entender en cuatro idiomas y he conocido a tanta gente que me es imposible poner todas las fotos.

Ciertamente los dos primeros días fueron increíbles en cuanto la suerte que tuve, y estos dos siguientes han sido algo más duros, pero sigo teniendo cosas increíbles que contar. Volvamos donde lo dejamos, casa de Brett en Mónaco.

Tercer día, Sábado 9:

Cuando pienso en el sábado pienso en las horas que puede tener un día, y me doy cuenta que este viaje hace que las viva todas. Fue un día de altibajos, todo empezó estupendamente: Eran las nueve de la mañana, yo ya hacía un rato que paseaba por Monte Carlo y me encontré con el E-Prix, un nuevo campeonato de coches eléctricos. Lógicamente no se podía acceder a las gradas sin una entrada, pero siguiendo mi dinámica me acerque a preguntar, “le voila”, al ser tan pronto solo hacia falta que pidiera una invitación en las taquillas, y así lo hice.

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Una vez visto todo Monte Carlo, que en mi opinión no hay mucho que ver, solo buenos coches y grandes barcos, seguí el consejo de mi amigo Brett y me cole en un tren hacia Ventimiglia y de allí llegué a Sanremo. Tachán nueva sorpresa, il Giro d’Italia empezaba allí mismo, ambientazo.

Y todo parecía perfecto hasta que decidí reemprender la marcha hacia Genova. ¿Qué pasa cuando hay un gran evento en un sitio? Que todo el mundo viene y pocos se van, así que lo tenía complicado con el autostop. No exagero si digo que recorrí 18km por Sanremo y el siguiente pueblo Armi di Taggia para encontrar un buen sitio para el autostop, y todo el camino con el cartel en alto sin ningún resultado. Pero el esfuerzo valió la pena, conocí a Federico y Stefano, los chicos de la última gasolinera antes de entrar en la autopista, con los que estuve charlando durante una hora mientras merendaba del montón de bocadillos salados que me dieron porque decían que al día siguiente no abrían la gasolinera. A todo esto empezaron a pasar todos los coches que volvían a casa y fue cuestión de 15min encontrar quién me llevara a Genova.

Bruno y Daniela

Bruno y Daniela (De Armi di Taggia a Genova)

Una vez más unos majísimos compañeros de viaje que me ayudaron a situarme en Genova y me dieron un billete de autobús.

Esa noche tocó dormir en la playa, entre barcas de pescadores. No es que fuera una gran noche, aún hace frío… mucha humedad y la tienda hacía pendiente..

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Noche entre barcas en Genova

Cuarto día, Domingo 10

Una verdadera gozada patinar por Genova viendo como ponían las calles…

7.00 a.m Genova

7.00 a.m Genova

Ese día pequé de novato y aun siendo consciente de lo que hacía me quedé toda la mañana escribiendo el blog desde un Mcdonalds, y cuando quise partir hacia Crema ya era demasiado tarde, il Giro d’Italia había llegado a Genova… 3h perdidas esperando que alguien me cogiera. Pero, ¿Quien me diría que ese día iba a conocer a dos chicas estupendas? Alegres y despreocupadas, eran Nai y Imi, dos chicas de Zurich que me recogieron para llevarme hasta Milan. Ellas no tenían que entrar en Milan pero quisieron acercarme a la estación de tren, lo que fue todo un detalle. Tuvimos un viaje muy divertido, me invitaron a merendar, nos perdimos por Milan y acabamos haciendo un café de despedida junto a la estación que costó tanto de encontrar. (Hoy les escribiré porque me preocupa que sigan en Milan xD)

Nai y Imi

Nai y Imi (De Genova a Milano)

Y ahora mismo os escribo desde Crema (una ciudad a una hora de Milan) donde estoy en casa de Angela y Joaquín, los padres de David y Mateo. David es un amigo de la infancia de mi hermano Eduard y nuestras familias siempre se han llevado muy bien, así que, ¿Por qué no visitarles?. Me han hecho sentir como en casa, he podido lavar ropa, cargar baterías, y descansar a gusto. No hace falta decir lo agradecido que estoy con ellos, su hospitalidad es infinita. Y también he podido conocer a los amigos italianos de David de los que ya había oído hablar, y que ya preparan un viaje a Barcelona!

Guarino, yo, David, Riccardo y Mateo

Guarino, yo, David, Riccardo y Mateo (Crema)

Y aquí el tan esperado video!! En el podreis ver a Brett patinando, a Mathew el chico frances que me invito a un billete de tren, el e-prix, il Giro d’Italia, a Nai y Imi, a Federic (Manager en Heiniken) y muchas de las ciudades por las que he pasado.

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Video resumen de los primeros cuatro primeros días de viaje.

¡Esto mola!

Yo que pensaba que el principio sería lo más duro pero para nada, está siendo genial, creo que estoy teniendo demasiada suerte.

Oscar (Torredrmbarra-Arlés)

Oscar (Torredembarra-Arlés)

El Jueves solo llegar a Arlés (Francia), donde me dejo Oscar compañero de Blablacar, ya me empezaron a suceder cosas que ya me imaginaba que me sucederían, pero para nada tan pronto. Eran las 21h y el sol ya empezaba a esconderse, yo andaba un poco perdido y nervioso buscando un lugar para plantar mi tienda, y preguntando a la gente que me cruzaba me topé con una familia australiana muy simpática. Empezamos a hablar y les hizo tanta gracia mi historia que me regalaron 10 $ australianos para que cuando llegase a Australia me tomara una cerveza y me acompañaron hasta un parque que habían visto. Pero finalmente me despreocupó donde dormir y me fui a tomar un té con ellos, y otra muestra de su amabilidad es que se me invitaron a su casa en Melbourne. Muy buena gente y una alegría encontrarlos el primer día!

Family Blashki! (From Melbourne)

Family Blashki! (De Melbourne)

Esa noche la acabé pasando en un camping donde al llegar no encontré a nadie porqué era muy tarde, y al marchar tampoco había nadie porqué era muy pronto… así que… au revoir!

Segundo día, Viernes 8:

Empieza el autostop. Como buen novato que soy empecé a pensar en todos esos consejos que has ido leyendo o escuchando, hazte un cartel, sonríe, quítate las gafas de sol, enseña un poco de carne… Y intenté aplicarlos. Lógicamente si quieres ir rápido tienes que llegar al autopista, pero no puedes llegar a pie, y esa fue la parte más difícil. Puede que estuviera dos horas esperando para salir del pueblo, pero una vez me dejaron en la autopista, de gasolinera en gasolinera (bajaba de un coche y subía en otro casi automáticamente) avancé rápido. En total cogí hasta cinco coches para llegar a Niza. Todos los conductores eran muy amables, conversadores, y de distintos perfiles… desde un titiritero a un alto ejecutivo.

Manuel

Manuel Deejay MMX2I 

Lubo y Maria (de Bulgaria)

Lubo y Maria (De Bulgaria)

Y hablando hablando ya estaba en Niza, fueron muchas horas pero me pasaron volando gracias a los conductores que me cogieron, expliqué mi aventura 5 veces seguidas y a cambio conocí un poco la historia de cada uno de ellos. Una curiosa forma de viajar que de momento me está gustando.

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Nice

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En Niza, pare un rato a descansar y a comerme el bocata que traía preparado. Una playa bonita, con mucho ambiente, un ejemplo son los 6.000 chinos que me encontré, y no es un número al azar sinó que eran los trabajadores de la empresa Tiens que querían hacer un récord guiness.
Ya decidido a hacer autostop hasta Mónaco y con el cartel en alto se me acercó un chico joven que solo hablaba francés (y yo no tengo ni idea)  y me comento que era casi imposible que me cogieran. Después de un rato de intentar entendernos me acompañó a la estación de tren y al saber de mi aventura decidió invitarme al billete del tren! Merci Mathew!!

Y ya para finalizar el día de la mejor manera me encontré con Brett en Mónaco, él ha sido mi primer anfitrión de couchsurfing. Coincidimos en aficiones y nos fuimos a patinar por una zona que él conocía y luego me preparó unos espectaculares espaguetis a la boloñesa. Realmente Brett es un anfitrión genial, muy buen tío y tuvimos muy buen rollo.

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Moustache gracias Brett!

Resumen: Estoy encantado con la decisión de salir de casa. Me está gustando esta forma de viajar donde la gente te mira por ir con un longboard y una mochila enorme, y tu aprovechas para acercarte y hablar de cualquier cosa. Estar todo el día en la calle hace que veas miles de cosas y al ser físicamente bastante duro, porque no tienes ningún lugar fijo y cargas con tu casa, cualquier cosa buena que te pasa por pequeña que sea, te alegra el día. Ahora estoy avanzando rápido ya que tengo un largo viaje por delante y Europa es lo más caro y lo que más cerca me queda para volver. Y siento no poder ser muy constante con el blog pero hay pocos momentos en los que me pueda sentar a escribir y tenga wifi.

Próximamente habrá video!!!wpid-img_20150509_205745.jpg