Fuera de control…

Hoy toca poneros al día… estoy hospitalizado en Sumatra.

Ya llevo un mes aquí en Indonesia y me han pasado un montón de cosas increíbles que os quiero contar, pero hoy os escribo para explicaros lo último… estoy en el hospital. ¡Pero no os preocupéis que estoy bien!

Hoy es el octavo día que estoy enfermo y el quinto día en el hospital. Todo empezó el día que dejé Bengkulu, un pueblo increíble del que tengo muy buenos recuerdos. Iba conduciendo mi super moto dirección Krui, en total un trayecto de 8h, y cuando solo llevaba 3h me empecé a marear y tuve que parar. No entendía que me pasaba, estaba mareado y el único síntoma que tenía era una molestia en el corazón. Lo prové todo, descansar, beber agua, comer, pero nada, no podía conducir porque me mareaba. Estaba bastante asustado porque nunca había tenido algo así, estaba solo lejos de la civilización y notaba algo raro en mi corazón. Por mi cabeza ya pasaba lo peor… Y por si no me hubieran pasado cosas, mientras descansaba a un lado de la carretera se paró un chico en moto que quería saber de mí, de donde era, de donde venía, mi nombre, etc… Le contesté y a la vez le dije que no me encontraba bien, que necesitaba descansar, y el chico lo entendió pero aún así quiso quedarse allí parado conmigo. No me apetecía hablar pero la verdad es que me tranquilizó tener compañía, al menos si me pasaba algo alguien se enteraría. Así que seguí avanzando acompañado por mi nuevo amigo Bobtis al que agradezco un montón su paciencia y ayuda porque cada 10 – 20 minutos necesitaba parar a descansar y en total fueron casi dos horas hasta encontrar un pueblo con médico. Había llegado a Bintuhan, pero no había médico hasta el día siguiente, y pensé que a lo mejor descansando y durmiendo fuerte se me pasaba. Pero no, a la mañana siguiente me desperté mareado y notando los latidos de mi corazón más intensamente de lo normal, en ese estado no podía ir a ningún sitio, así que me fui a ver al médico. Como de costumbre al llegar a la consulta del médico todo el mundo se sorprendió y se creó el alboroto, me hicieron pasar el primero, pero no sabía quien era el médico porque detrás de mi entró un montón de gente y todos me preguntaban que me pasaba hahah. Al poco rato llegó el médico, la gente le puso al día, me tomó la tensión y antes de que me escoltara, uno de sus ayudantes ya vino con una inyección y yo Qué? Cómo? Cuándo? El médico no hablaba inglés pero al verme la cara ya vio que no quería la inyección. En la sala también estaba la dentista del pueblo que era la única que hablaba inglés y me preguntó si me daba miedo, y yo, no miedo no, pero si casi no me ha mirado, no me ha dicho que tengo y no se que es la inyección… Y la dentista fue quién me explicó que tenía la tensión muy baja debido al cansancio y que debía descansar y tomar unos medicamentos. Me dieron un popurrí de medicamentos, para la cabeza, la barriga y la tensión y para casa. Fue entonces cuando la dentista me dijo que si no tenía donde ir me podía quedar en su casa, y como no, yo encantado.

Con Baby y su familia

Con Baby y su familia

Estuve tres días en su casa y la verdad es que me cuidaron muchísimo! La madre de Baby, la dentista, no paraba de preparárme comida buenísima. Risky, que era el hermano, siempre me acompañaba si tenía que salir a hacer algo. Y después estaba Dubai el hijo de 4 años de dubai.jpgBaby, que este me tenía entretenido todo el día hahah. Era muy gracioso, me llamaba uncle y me hablaba todo el día sin parar… y no entendía nada pero siempre le decía que sí hahah. Al tercer día en casa de Baby me vino la fiebre, el médico vino muy amablemente a visitarme, pero después de ponerme el termómetro me dijo que me tomara paracetamol… Yo notaba que algo no iba bien, nunca había tenido estos síntomas ni me había notado así, y ahora que tenía fiebre lo tenía claro, tenía que ser malaria. Algo que hice bien fue insistir a Baby que quería hacerme la prueba para saberlo… y sí, resultó que tenía razón, era malaria. En ese mismo momento ya me tomé la medicación que llevaba yo en mi botiquín y empecé a organizar con mi seguro mi traslado al hospital.

Como curiosidad os enseño el sitio donde me hice el análisis de la malaria... hahah. Era una tienda/pediatra/laboratorio

Como curiosidad os enseño el sitio donde me hice el análisis de la malaria… hahah. Era una tienda/pediatra/laboratorio

¡El hospital más cercano estaba a 5h y estaba en Bengkulu, que es de donde venía! Llegué aquí sin saber si sería solo una visita o me tendrían que ingresar, y lo primero que me dijeron al ver las analíticas es que tenía malaria, dengue y fiebre tifoidea. ¡Me había tocado el gordo, lo tenía todo! Y sí, me ingresaron.

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Los médicos de aquí no es que sean muy habladores, y ya no porque hablen poco inglés, sino que es como funcionan las cosas aquí, ellos hacen lo que creen y tu te tomas lo que te dan. Y al segundo día recibí una buena noticia, no tengo dengue, solo malaria y fiebre tifoidea, solo… hahah. Y como os digo me enteré de esto porque antes de que el médico se fuera le hice un interrogatorio y le pedí por los resultados de la nueva analítica, sino no sé si lo hubiera sabido algún día… Fue divertido porque al siguiente día le estuve haciendo preguntas bastante concretas y el doctor sorprendido me preguntó si había estudiado medicina.

wpid-img_0128.jpgY dentro de lo que cabe estoy bastante bien aquí en el hospital, no puedo decir que el personal sea muy eficiente pero sí que me tratan muy bien. Y por otra parte como os he dicho ya estuve unos días aquí en Bengkulu, una historia increíble que os contaré cuando toque, pero si que os puedo decir que hice buenos amigos que no han parado de venirme a ver y traerme comida. ¡Cada día estoy más alucinado con la generosidad y amabilidad de la gente de aquí!

¡Mi familia en Bengkulu!

¡Mi familia en Bengkulu!

Ahora mismo ya me encuentro bastante mejor y ya he empezado a reprogramar el viaje, ¿no pensareís que se ha acabado no? Lógicamente ya no tengo tiempo de hacer todo lo que quería, cruzar Java en moto, ir a buscar un barco para ir a Australia y etc, pero lo que está claro es que continuaré. ¡De momento ya he conseguido vender la moto! Os lo he dicho la gente de aquí es increíble, la moto se quedó en Bintuhan en casa de Baby y ella en estos días la ha conseguido vender y le ha enviado el dinero a mi amigo Guaguan aquí en Bengkulu. Todo esto sin salir del hospital… claro que no he podido hacer el negocio que quería con la moto pero solo la he vendido por 30€ menos, creo que teniendo en cuenta la situación esta bien :). Y al salir de aquí me voy directo a Jakarta a buscar una clínica o hospital para hacerme un análisis que aquí en Sumatra no me pueden hacer y después deberé tomarme medicación durante 15 días.

¡Ah y un consejo para todos los viajeros que tengáis pensado venir por aquí! Haced caso y tomad todas las precauciones necesarias, porque yo me fui confiando, y ahora me arrepiento. Hacía como los locales que estan tranquilos y no se preocupan por nada, dejé de tomarme las pastillas para la malaria, y aunque siempre intentaba taparme para los mosquitos debo confesar que aun no he usado la mosquitera… y aquí estoy… sintiéndome un poco tonto, pero bueno de todo se aprende :). También es verdad que hay muchas variables que influyen en estas situaciones y otra en mi contra ha sido el cansancio que he ido arrastrando de conducir kilómetros y kilómetros en la moto, pero esto ya os lo contaré mejor.

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¡Tailandia, Malasia y ya estoy en Indonesia!

¡Ya estoy en Indonesia! Siento haber tardado tanto en escribir pero estoy perdido por la jungla de Sumatra y aquí sí que cuesta pillar internet. Muchos cambios, muchas noticias y como siempre alguna que otra anécdota. Dejé Tailandia, visité Malasia y sus servicios médicos y ahora ya Indonesia.

Autostop en tailandia

¡Invitado a noodles de azucar!

Después de unos días de descanso en Patong Beach (Phuket) tocaba espavilar, solo me quedaban 4 días antes de que mi visa caducara y debía salir del país. Me despedí de Birol y Gurol y de allí salté a Aonang (Krabi) en autostop. Fue muy fácil, solo necesité dos coches y uno me invitó a comida y el otro a merienda, no esta mal eh. El autostop en Tailandia ya lo tenía dominado, pero allí aún no había usado la tienda, así que iba hacia Krabi con la idea de poder acampar en una playa paradisíaca, pero mis sueños se esfumaron al ver que el mar se había tragado la playa. Por casualidad mientras buscaba un sitio alternativo para acampar me topé con una escuela de Kitesurf, y como no, me paré a curiosear. Conocí a Mitch, el dueño, y a sus compañeros, estuvimos hablando sobre mi viaje y el kitesurf en Tailandia y por sorpresa antes de que me fuera Mitch me dijo que porque no plantaba la tienda allí mismo, al lado de su escuela, y que podía usar su baño. ¡Wow, pues por mi perfecto! Fue bueno encontrar a alguien con quien poder charlar.

Aonang Krabi

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Con Mitch en su escuela de kitesurf

Con Mitch en su escuela de kitesurf

acampar tailandiaPor la noche fue bastante agobiante dormir en la tienda porque estaba lloviendo pero a la vez hacía bastante calor. Me estaba achicharrando pero no podía abrir para ventilar o sino se me inundaba el ataúd.

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Ao Nang, Krabi

Al día siguiente otra vez en marcha, tic tac tic tac, visa acabándose, mi próximo y último destino de Tailandia era Hat Yai, la tercera ciudad más grande del país. Sorprendentemente llegué más rápido de lo que pensaba, ¡me pegué las 5h de viaje de golpe! Ya que encontré un conductor de minibús que venía de traer a gente y se volvía directo a Hat Yai. Lástima que el señor no sabía inglés y no pudimos hablar mucho, pero aún así fue increíblemente amable, se ofreció a llamar a mi couchsurfer para conseguir la dirección y me llevó hasta la puerta de su casa. Liz, mi couchsurfer en Hat Yai, al verme llegar dijo que nunca antes un minibús se había metido en su calle hahah.

autostop tailandia

Liz

Liz

Hacía poco que comentaba con un canadiense que cuesta bastante encontrarse estadounidenses por el mundo pero en dos días conocí a tres: Mitch, Liz y Cristine una amiga de Liz. Tanto Liz como Cristine están trabajando de profesoras de inglés en Hat Yai y fue bueno llegar en fin de semana. Me quedé dos noches en su casa porque el primer día llegué tarde, necesitaba descansar, y no quería irme ya a la mañana siguiente. Fueron dos días tranquilos, paseamos por la ciudad, fuimos a ver un templo que parecía un parque temático y salimos a cenar comida local.

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DCIM100MEDIA

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Mercado en Hat Yai

Mirar pobre hombre que espacio tenía para hacer una especie de crepes. Aplastado entre la moto y la sartén.

Mirar pobre hombre que espacio tenía para hacer una especie de crepes. Aplastado entre la moto y la sartén.

El día de cruzar la frontera Tailandia – Malasia fue super completo en cuanto al autostop. Primero me cogieron unos albañiles que me querían dar dinero porque pensaban que no tenía (y en este caso era cierto porque como ya salía de Tailandia no había querido cambiar más dinero), después una señora que me tuvo que dejar a mitad de camino porque tenía que volver a casa, una enfermera que iba en la otra dirección y que dió un giro de 180 grados para llevarme hasta el siguiente pueblo aun llegando tarde a trabajar, y finalmente el chico que sale en mi último vídeo de instagram, que no iba a la frontera pero aun así me acercó. Después de este día me dio pena dejar Tailandia por DCIM100MEDIAlo fácil y divertido que era hacer autostop. Destacar también la situación con los albañiles, porque en estos países en general se asocia mi imagen con dinero, y ver como ellos me estaban ofreciendo el equivalente a 5€ te hace reflexionar. La de la foto es su pick up.

¡Puedo decir que Tailandia ha sido el mejor país con diferencia para hacer autostop! Puede que no el más seguro, porque cada vez que me subía al maletero de una pick up imaginaba donde iría a parar yo si teníamos un accidente hahah. Pero mejor no pensarlo y disfrutar de las vistas, el solecito y la “brisa”.

DCIM100MEDIA

Malasia no empezó nada mal, una vez al otro lado de la frontera casi que no me dio ni tiempo de levantar el brazo que ya había parado un coche. ¡Ese hombre era un crack de verdad! Hahah. Pero el segundo coche fue el primero en todo mi viaje que me pidió dinero, bueno me pidió si pondría gasolina, y después de decirle que no tenía dinero (que también era verdad porque ni siquiera sabía cual era la moneda de Malasia) la situación quedó algo tensa…

Malasia ya se veía un país más rico, buenas carreteras, peajes, coches caros, y un paisaje muy bonito y bien cuidado. Y de primeras me pareció muy hospitalario porque al entrar a un supermercado a pedir wifi (que no es un sitio muy corriente para pedir pero era el único) me invitaron a probar un montón de comida y me acabaron regalando un DCIM100MEDIApaquete de “pickles” (fruta que había estado mucho tiempo en vinagre y azúcar), gran regalo, lástima que había fingido y en realidad no me había gustado… ¡Y mira que me pasan cosas eh! Me dirigía a Penang, más concretamente Georgetown, y hasta allí me llevo Edwin, un tipo muy particular. Todo empezó de forma muy normal, se le veía un hombre sencillo que solo quería ayudar, hablaba buen inglés y me dijo que el también había sido viajero. Y hablando hablando me invitó a quedarme en su casa, puede que en otro momento hubiera aceptado, pero iba a Penang porque quería pasar por el hospital (ahora os lo cuento) y necesitaba poder ir a mi bola. Así que le dí largas y largas, pero esto no bastó, me invitó a comer, me dijo que le llamara “uncle” (¡Tío, familiar, en inglés!), y se ofreció a llevarme al hospital y esperarse fuera hahah. Al final conseguí hacerle entender que dormiría en hostal, pero entonces quisó llevarme a un hostal, esperarme a que dejara las cosas y llevarme al hospital… buff… tampoco quería dormir en el primero que encontrara, necesitaba tiempo para ver precios y opciones. Y finalmente no lo supe evitar y acabé directo al hospital con la mochila y el long y el hombre aún quería que le llamara al salir para pasarme a recoger. ¿Un poco exagerado no? Me supo mal pero ya no le volví a decir nada… sabía que si lo hacía sería imposible deshacerme de él…

Edwin, the uncle

Edwin, the uncle

6h de espera...

6h de espera…

Tuve que ir al hospital porque me había salido un quiste en el coxis, al final de la espalda, y me dolía… mal rollo. Me asustaba bastante que pudiera estropearme mi aventura. Pero por suerte nada, después de perder dos días enteros en el hospital me dijeron que podía esperar para operar y me recetaron antibiótico para bajar la infección y que no me doliera. Se ve que es algo bastante común pero yo nunca lo había oído. ¡Ahora ya estoy como nuevo!

En Penang estuve haciendo vida de hostal, cada día había algún plan y cada día conocía a alguien nuevo. Que por cierto conocí un chico catalán, Oriol, que es todo un viajero, tenía mil anécdotas y se sabía todos los trucos para hacer barato un viaje y me contó que estaba en Nepal durante el terremoto. Al escuchar su historia se me pusieron los pelos de punta. Estaba en el Annapurna y se ve que en ese momento estaba solo porque se había quedado atrás del grupo. Se encontraba escalando una pared de rocas cuando todo empezó a temblar, y como no, el pensó que se estaba mareando, pero se dio cuenta que no era él cuando empezaron a caer piedras y rocas de arriba de la montaña, sus instintos le llevaron a cogerse de las raíces de un árbol que tenía cerca y cubrirse como pudo, pero como me dijo él mismo, la montaña se estaba deshaciendo a su lado y el solo podía cerrar los ojos y esperar… creía que había llegado su momento, pero me dijo que en parte estaba feliz porque iba a ser en el Annapurna hahah. Cuando todo paró por suerte seguía vivo pero tenía el problema que no sabía por donde bajar porque la montaña había cambiado completamente. Dice que ahora se ha vuelto mucho más sensible a los terremotos y que a la mínima que nota un temblor ya salta de la silla. Desde luego dudo que lo olvide nunca.

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Georgetown, Penang

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Penang National Park

Penang National Park

¡Ah sí! Porque estaba en Penang, pues primero porque era la ciudad grande más cercana y tenía que ir al hospital, y segundo porque años atrás había un ferry desde Penang a Medan (Sumatra, Indonesia) y ya sabéis que me moría de ganas de llegar a Indonesia y a las olas. Pues bien, sabiendo que ya no existía la ruta de ferry me propuse empezar a probar suerte con los barcos, a ver si encontraba alguno que se dirigiera a Sumatra y que me quisiera llevar. Me lo tomé como un entreno, pero la cosa no funcionó… el único puerto accesible y wpid-actp0505.jpgdonde podía hablar con la gente, era pequeño y demasiado tranquilo… ya me dijeron que los barcos de allí nunca se movían. Analizando mi situación, cada día que pasaba en Malasia era dinero que prefería usar en Indonesia. Así que entre mis opciones estaba, invertir muchísimo tiempo en encontrar un barco, ir hasta Kuala Lunpur y coger un ferry que costaba 20€, o coger un avión desde allí mismo hasta Medan por 25€. Y aunque explorar un poco más Malasia hubiera estado bien, preferí ahorrar dinero, porque tenía una idea para Indonesia, así que cogí el avión.

¡Y la idea que rondaba por mi cabeza acabó en esto! ¡Que es la sorpresa que os tenía preparada!

indonesia en moto

Me he comprado una moto por 260€ en Medan. Pero mejor os cuento en el próximo post como lo hice porque fue toda una odisea hahah.