Nueva Zelanda, un poquito de tranquilidad

Ahora hacía mucho tiempo que no me sentaba a escribir y al hacerlo me he dado cuenta de cuantos escritos e historias deje a medias. Nunca fue mi intención abandonar el blog pero cuando estuve enfermo no tenía la mente ni la fuerza suficiente para poder pensar y escribir y después me volví a adentrar en la aventura y perdí el hábito de compartir con vosotros. También cabe mencionar lo malo que soy escribiendo y publicar un post me lleva muuucho tiempo…

Aunque no se cual sera el futuro del blog hoy me apetecía contaros donde estoy y que hago. Para aquellos que no vieron mis publicaciones en facebook: no, no estoy en casa, ¡estoy en Nueva Zelanda! En total fueron 206 días, 16 países y unos 30.000km. Llegué aquí el 28 de Noviembre alcanzando así la que me propuse como primera meta de mi viaje.

IMG_0009

Llegada a Auckland 28/11/2015

IMG_0026

Ahora los planes de futuro son indefinidos, pero tengo una nueva idea en mente: ¡Acabar la vuelta al mundo! No os puedo avanzar demasiado porque aún no me he puesto a pensar como lo haré, por donde pasaré, etc. Y por el momento estoy centrado en Nueva Zelanda, que es el presente.

Puede que esta sea la parte más tranquila y menos emocionante de mi viaje, si que me han pasado cosas curiosas e interesantes pero aquí he empezado a llevar un poco de vida normal, y realmente me ha sentado bien porque necesitaba un descanso. Al llegar aquí a Nueva Zelanda no tenía nidea de donde ir y que hacer, había llegado a mi destino y ahora tocaba empezar algo diferente. Lo que sí que sabía es que quería instalarme en algún sitio, tener un espacio al que llamarle hogar y poder ir al supermercado y comprar un buen trozo de carne. Aunque no me puedo quejar de nada viajar como lo he hecho cansa…

IMG_0080(2)

IMG_0088

Piha Beach

La decisión no me tomo mucho tiempo, la cosa es clara, surf + Nueva Zelanda = Raglan, el pueblo surfero por excelencia. Lo que no tenía tan claro era si podría encontrar trabajo en este pueblecito de tan solo 2000 habitantes. Pero no tenía nada que perder, tenía dinero ahorrado de Australia (no os lo conté pero estuve un mes trabajando y haciéndome rico en Sydney hehe) y en caso de no encontrar nada siempre podía retroceder e ir a una ciudad más grande.

Los primeros cuatro días en Raglan estuve haciendo “woofing” en un hostal, que basicamente significa trabajar a cambio de alojamiento y a veces comida. Mi misión era diseñar una ducha exterior con el material que tenían por allí. Y aunque el proyecto me gustaba lo tuve que dejar a medias ya que el hostal, aunque se publicitaba como si estubiera en Raglan, se encontraba a 20km de Raglan y cada día tenía que hacer autostop para ir a repartir currículums.

IMG_0104(1)

En general no era nada fácil encontrar un sitioDCIM235MEDIA barato en el pueblo porque el verano (temporada alta) ya había empezado, pero creo que ya os podéis imaginar que yo, con mi suerte, lo encontré. Y si algo he aprendido viajando es que hay miles de oportunidades y lo único que se tiene que hacer es dar pie a que estas aparezcan. Todo fue una tarde que por casualidad y sin ninguna intención en concreto entré en la oficina de turismo. La mujer de allí resultó ser muy simpática y habladora, y después de un buen rato conversando sobre el panorama general del pueblo me preguntó por donde estaba viviendo. Y cuando escuchó que tenía que hacer autostop y que estaba a 20km se puso las manos en la cabeza… ¡esto no puede ser, tienes que estar en el pueblo! Y sin perder un segundo descolgó el teléfono y llamó a un amigo a ver si este me podía acoger. El amigo aceptó e incluso me ofreció su coche para ir a buscar las cosas. Fue todo muy rápido y surrealista pero con mucho positivismo decidí tomar el riesgo y acepté la invitación.

IMG_0119

¡Y aquí mi casa! Sí sí, al final resultó que el hueco que tenía para mí era esta caravana que veis. Definitivamente era un sitio peculiar, no se trataba de una casa normal, era un centro de alquiler de maquinaria y a Rick, el propietario, no le gustaba tirar nada, ¡el sueño de cualquier manitas! Motos, coches, un autobús, caravanas, alguna lancha, motores, bicicletas, máquinas, electrodomésticos, miles de herramientas, etc, etc… Y no estábamos solos, con nosotros vivían una vaca, una oveja, dos perros, un gato, gallinas, patos y seguro que algún animal más. Pero no me costó nada adaptarme, tratar con Rick era muy fácil y desde el primer momento me llevé bien con él. Y tengo que añadir que vivir allí me trajo ventajas, un ejemplo claro es que en dos días me salió la primera oferta de trabajo gracias a Rick. ¡Y digo la primera porque en los siguientes días me llegaron 4 ofertas de trabajo más! Y eso que decían que era difícil encontrar trabajo en Raglan… puede que fuera porque lo tenía todo yo hahah.

Lógicamente me tuve que decidir y me quedé con dos trabajos. El trabajo del que os hablaba era de “paleta”, y todo fue que la vecina de al lado quería anivelar su jardín y el constructor que lo hacía vino a alquilar toda la maquinaria y herramientas al centro de Rick.

Carey, el constructor, y Rick tenían muchas cosas en común y rápido se hicieron amigos. Esto hizo las cosas mucho más fáciles y aportó un buen ambiente de trabajo. Porque aunque Rick solo nos alquilaba las herramientas siempre ofrecía su sitio para desayunar, hacer un descanso o lo que necesitáramos.

IMG_0150

IMG_0159

IMG_0160

IMG_0194

El último fichaje del dream team fue Max (el chico rubio que veis en las fotos). Lo conocí un día que hacía autostop para ir a hacer surf y él me recogió. Al siguiente día le ofrecí de venir a trabajar con nosotros y después de dos días trabajando fue Rick quien le invitó a instalarse allí con su furgoneta. Así que vivíamos uno al lado del otro, furgoneta y caravana, y trabajábamos justo a 20 metros en frente.

¡Gran decisión quedarme con este trabajo! IMG_0016Si que es verdad que era un trabajo duro, estábamos todo el día cavando, pero no fueron muchos los días que trabajamos 8 horas. Todo el mundo desearía un jefe así, “cup of tea”, ir a bañarse al río o una buena barbacoa formaban parte del día a día y lo mejor de todo es que seguíamos cobrando todas las horas. Otra cosa que formaba parte del día a día eran las cervezas, era la bebida oficial. Aún me acuerdo los dos primeros días, cuando Max aún no estaba, que Carey se iba a comprar algo para comer y volvía con una caja de 18 cervezas, lógicamente siendo los primeros días y pensando que era una ocasión especial acepté las cervezas… El tercer día cuando vi que venía con otra caja ya tuve que decir que no… Lo de trabajar borracho no funcionaba bien hahah. A partir de allí me acostumbré a trabajar con una botella de agua cerca.

IMG_0172

Tambien  nos dejaba su coche para lo que quisieramos!

Los largos descansos y el buen rollo no eran el único aliciente del trabajo, también las cantidades que llegamos a cobrar. Diremos que Carey tenía sus excentricidades, y un día llegamos a cobrar 120$ cada uno por 1’5h es decir 80$/h… Y en otra ocasión, quería que termináramos una cosa rápido así que acordamos un precio cerrado, al final nos embolsamos 400$ trabajando 10 horas… ¡Un chollo!

IMG_0201

Comida de navidad con Rick, su hijo y nuestro vecino Issao

Al cabo de un tiempo Max y yo nos mudamos a una habitación que Rick tenía en la casa de al lado. La amueblamos como pudimos con dos sofas y dos camas que conseguimos gratis (el televisor que veis no funciona…). Y aunque no era el sitio más acogedor, pasó a ser nuestra casa.

DSC_0141

Como he dicho este no era mi único trabajo, y durante el resto de horas del día trabajaba como camarero en el que diría el restaurante más molón del pueblo. Nunca había trabajado como tal y la verdad es que me gustó. Fue fácil cogerle el truco a la bandeja y por suerte no tiré ninguna… (en los primeros días). Raglan era un pueblo muy pequeño que en verano se llenaba de vida pero conservaba su natural tranquilidad. Y el ambiente que se respiraba en el restaurante era inmejorable, teníamos un buen equipo, pero también clientes simpáticos que hacían que las horas pasaran volando.

¡Y a parte de trabajar bastante el resto del día era disfrutar! Surf, surf, surf, golf, excursiones, pesca, lo que fuera con tal no estar parado.

DSC_0143DSC_0178DSC_0234IMG_0008IMG_0192IMG_0190IMG_0184DSC_0317DSC_0320

DSC_0316DSC_0351

DCIM248MEDIA

Ahora ya hace un tiempo que dejé Raglan y me encuentro de nuevo viajando, esta vez como un persona normal. No autostop, no couchsurfing y con dinero en el bolsillo, ya que Max me invitó a viajar por la isla sud (que es la parte más bonita de Nueva Zelanda) con su furgoneta. Ahora es un rollo de viaje completamente diferente y en el que no hay tantas aventuras que contar pero tranquilos que volveré a la carga!

img_0006.jpgIMG_0012

Y antes de despedirme quiero dar las gracias a Sophie, una couchsurfer de Australia que me regaló la tabla de surf que veis en las fotos. 🙂

Anuncios

4 comentarios en “Nueva Zelanda, un poquito de tranquilidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s