Resumen de la segunda etapa, la India

Hoy intentaré explicaros mi viaje, y más concretamente mi paso por la India, con un breve resumen.

Primero que todo, vamos a situarnos:

– Salí de casa el día 7 de mayo, hace 55 días.
– Tardé 15 días en cruzar Europa en autostop y llegar a Estambul.
– En Estambul me acogió Sinem, una amiga de una amiga, y estuve una semana en su casa descansando y preparando el siguiente paso, la India.
– El día 29 de mayo cogí un vuelo hacía Delhi que hacía escala en Sharjah, en total 19h (pero no salí del aeropuerto porque llegué a las 2 de la noche…)

*(Más detalles de la primera etapa aquí)

Una vez en India…

– En Delhi me falló el contacto de couchsurfing y pagué mi primer hostal, pero solo por dos noches porque después Pau, de Reus, me acogió en su casa durante una semana.
– El primer percance fue en Delhi, estuve mal del estómago, no fue nada grave pero tuve que estar unos días en casa reposando. Esto hizo cambiar mis planes y por cuestión de tiempo salté directo de Delhi a Varanasi en tren.
– En Varanasi estuve 4 días durmiendo en hostal. Y de allí cogí un tren hacía Calcuta (dónde me robaron el móvil).
– En Calcuta estuve 4 días más y también en hostal, porque aunque tenía un contacto de couchsurfing este no me produjo buenas sensaciones… Sinceramente Calcuta fue la ciudad que más me gustó.
– Me había cruzado la India de oeste a este en dos trenes de unas 16h cada uno y que juntos me costaron unos 10 €.
– En total fueron 15 días en la India.
– Y después de dejar la India llevo gastados unos 300€ sin contar los vuelos, que han sido un regalo de la familia.

La India ha sido una etapa bastante tranquila porque aunque hay una grandiosa diferencia cultural he viajado de una forma más organizada. He dormido en hostales y he cogido trenes y es por eso que en esta etapa he perdido un poco la aventura y la chispa del viaje. Eso sí, si te lo propones aventura no te falta, porque es un país completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. También debo comentar que el gasto económico ha sido mayor que en Europa, es un país baratísimo, pero la mala suerte con los “couchsurfers” ha hecho que tuviera que pasar muchas noches en hostal. De todas formas no he gastado más de 10€ al día.
¡Ah! Y no tengáis miedo a probar la comida callejera, para mi es algo que se debe hacer en estos viajes. ¡En la India es todo super picante y especiado! Si que es cierto que creo que no me he encontrado ningún viajero que no haya tenido problemas de estómago hahah, pero vale la pena. Solo hace falta poner un poco de sentido común y observar que es lo que te comes y como ha estado cocinado.

¿Y porque voy tan rápido?
Tengo todo el tiempo del mundo, eso es cierto, pero el problema es que no tengo todo el dinero del mundo hahah. Hay muchísimas formas de viajar: viajes cortos, viajes largos, viajes en bici, viajes de lujo, viajes para descubrir, viajes para visitar, viajes de aventuras, viajes de vacaciones, viajes para desconectar, viajes espirituales… Y yo viajo con unos objetivos.
No soy un turista y no estoy de vacaciones. Estoy persiguiendo una meta y dispongo de unos recursos limitados. Así que debo ser realista, todos los detalles cuentan y uno debe actuar con determinación. Claro que me gustaría estar más tiempo en los sitios, hacer excursiones, salir a hacer una cerveza, comerme una pizza, ir en elefante, etc… Pero todo es dinero, y no me lo puedo permitir.
Por el momento he avanzado rápido, pero he hecho lo que quería, conocer y observar nuevas culturas y formas de hacer las cosas. Y ahora que ya me voy acercando a Indonesia si que voy a dedicar más tiempo y dinero en mis intereses, ¡surfear algunas de las mejores olas del planeta!

Bangkok

Bangkok

También quería deciros que cada vez se me hace más difícil llevar al día el blog. Me cuesta encontrar tiempo para escribir y aún más para hacer el video. ¡Pero tranquilos que no os quedaréis sin leer mis aventuras! (El video si que tardará un poco porque a parte de tiempo necesito que alguien me preste un ordenador 🙂 heheh)

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¡Cuántas cosas pueden pasar en un trayecto en tren!

¡Cuántas cosas pueden pasar en un trayecto en tren, en la India claro!

Como os conté viajaba de Varanasi a Calcuta en clase sleeper, la más barata, y me había tocado la litera del medio que en ese momento, al ser de día, estaba cerrada. Y ocurrió lo que ya me imaginaba, si hay tres literas en principio tienen que haber máximo tres personas sentadas, pero no, al ser la clase baja toda la gente que viaja sin billete o sin litera asignada se viene a buscar un hueco aquí. Y lo sé porque saqué la cabeza al vagón de tercera clase y estaban todos bien anchos y fresquitos, ¡uff que envidia!. Pero si hubiera estado allí probablemente no habría visto como un hombre se sentaba encima de otro, ¡si si, buenísimo!, pasó justo delante de mí. En el banco de enfrente habían cuatro señores sentados que ya estaban algo apretados porqué no es que fueran muy delgados, y lo bueno fue cuando llegó un quinto señor que pensó que cabía y de forma bastante directa señaló el hueco que quería, dijo algo en tono borde, y al ver que no le hacían caso se sentó encima de uno de los hombres y ¡empezó a mover el culo para hacerse un hueco! Hahah. Acabó sentado con medio culo fuera del banco y aplastando a dos de los hombres, que increíblemente no dijeron nada y ni siquiera se movieron un poco. Yo por suerte estaba sentado entre un chico Indio (Tarun), que no se inmutó, y una chica japonesa (Saori), con la que nos miramos mutuamente y fue imposible no reirse. Después de esto siempre que pasaba alguien buscando un sitio instintibamente me salía alargar los brazos y piernas para ocupar el máximo de sitio y que no se sintieran tentados a probar de sentarse hahah.

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Detrás del hombre de “rojo” aún hay otro señor, es decir son 5 en el banco, si os fijáis se ven sus manos

Después de esto todas las demás anécdotas del tren se quedan en nada. A la hora de dormir se montan las tres literas y los que no tienen acaban durmiendo en el suelo o donde pueden. wpid-actp0180.jpgYo conseguí cambiar mi litera por una litera de arriba donde pensé que estaría más tranquilo y seguro. Pero por mala suerte no fue así… yo duermo bastante profundo y por eso siempre tengo mis pertenencias junto a mí y estratégicamente colocadas para enterarme si pasa algo. Todo bajo control menos el móvil, que simplemente lo dejé en mi bolsillo para tenerlo a mano. Pues entre las 5 y las 9 de la mañana alguien se apropió de mi móvil, ¡una buena putada! Probablemente se deslizó de mi bolsillo y alguien lo cogió. Acababa de perder todos los contactos que había ido haciendo durante el viaje, gran parte de mi diario y muchos datos curiosos que había ido anotando… el móvil era muy sencillo y no tenía un gran valor económico, pero lo que molesta es que a mi me iba perfecto y ahora tenía que perder tiempo para conseguir otro.

Al llegar a la estación fui con Saori, la chica japonesa que había conocido en el tren y que quiso ayudarme, a denunciar el robo del móvil (nunca se sabe). Y hay veces que ser turista tiene sus ventajas, como en este caso, que al llegar a comisaría me hicieron pasar el primero saltándome una larga cola. ¡No me preguntéis porqué pero al salir a la calle lo primero que pensé es que parecía que estuviera en Cuba! Nunca he estado allí, pero las calles de Calcuta y sus particulares taxis amarillos me produjeron esta comparación.

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Después como yo no tenía ningún plan me fui al hostal que había reservado Satori para preguntar por una habitación, pero me dijeron que no podía porque no era japonés, ¡pero que es esto! Hahah, ¡un hostal solo para japoneses en Calcuta! Pues si… así que me fui a Southern street que dicen que es la calle de los “backpackers” (mochileros) en Calcuta. Los hostales dejaban bastante que desear y la mayoría estaban llenos porque en esta temporada mucha gente de Bangladesh viene a Calcuta a comprar ropa para luego revenderla en su país, ¡curioso!

Llegué a Calcuta con la idea de que se trataba de una ciudad bastante pobre y me chocó bastante lo que me encontré. ¡Era la primera ciudad con las calles asfaltadas y aceras! Había incluso bancos para sentarse, barandillas y muy de vez en cuando alguna papelera. Era completamente diferente a Delhi o Varanasi, todo parecía tener cierto orden, y puede que solo fuera el efecto que creaba ver las calles con aceras pero la ciudad parecía bastante más limpia que las demás. Y otro punto a favor es que hacía humedad y así no hacía tanto calor, ¡que descanso!

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En el hostal conocí a Geordie and Rachel, él de Escocia y ella de Inglaterra, eran los primeros viajeros más jóvenes que yo que conocía. Llevaban unos meses viajando en moto por la wpid-img_0235.jpgIndia y la verdad es que tenían un montón de anécdotas divertidas, encuentros con monos ladrones, algún que otro susto en moto o haber sido invitados en una boda y casi ser más protagonistas que los novios. La verdad es que era increible salir a la calle con ellos, porque vale que a mi me había pasado bastante que los indios querían hacerse fotos conmigo, ¡pero ellos que los dos eran rubios parecían famosos!, les podían pedir 15 fotos en una mañana y a mi que soy un poco conguito ninguna, hahaha. La verdad es que me lo pasé muy bien con ellos, visitando Calcuta y compartiendo alguna que otra cerveza en el hostal. Los tres coincidíamos en que Calcuta era una ciudad diferente, más tranquila, más organizada y bonita. Parece una tontería pero una noche que fuimos a un parque nos encontramos a bastantes parejas paseando de la mano y incluso besándose, ¡y esto cuesta de ver!

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¡Ah! ¡Y una cosa que creo que no os había contado es que ya estoy en Tailandia! No, no tengo un monopatín volador ni con superpoderes… hahah. Pero aunque la primera intención era viajar de Delhi a Nueva Zelanda por tierra y mar, tuve que cambiar mis planes porque Myanmar está gobernado por un régimen militar y a día de hoy tiene zonas del país cerradas al turismo, entre ellas, la zona norte del país que da a la frontera con la India. Así que después de leer las experiencias de otros viajeros decidí que tenía bastante más sentido coger un avión. Porque según decían para cruzar la frontera necesitabas tramitar un permiso especial a parte del visado, contratar un guía y disponer de algún vehículo, y todo esto es bastante dinero. Miré vuelos baratos hacía Tailandia y ¡tachán! por 80€ podías viajar de Calcuta a Bangkok. Claro que no es lo mismo, me he saltado un país que mucha gente dice que es maravilloso, pero hay veces que se tiene que escoger… y yo escogí ahorrarme dinero y tiempo. Quise ser práctico y creo que por ser mi primer viaje ya tengo un recorrido bastante largo y este dinero me irá bastante bien 🙂

No tardaré en contaros sobre Tailandia porque me muero de ganas ¡Esto es increible! ¡La aventura a vuelto y estoy contento!

Más fotos de Calcuta:

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India, love it or hate it

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8 de Junio,

Había llegado a Varanasi, una ciudad conocida por su espiritualidad y que aparece en todas las guías, y después de ver Delhi tenía la esperanza de encontrar aquella India tan maravillosa de la que tanto había oído hablar, pero al salir de la estación mi primera sensación fue que Varanasi parecía igual que Delhi. Mucho calor, calles sucias, a tope de gente y un tráfico de locos. Y aunque por el momento no me gustaba lo que veía tampoco quería juzgar tan rápido así que me mantuve optimista e intenté no perder la sonrisa ante los muchísimos indios que me perseguían para llevarme en rickshaw o tuk-tuk. Aquí nadie entiende que quieras andar, todo les parece lejos y siempre cogen transporte, ¡ni que sean 5 minutos!

Tuk tuk

Tuk tuk

Rickshaws

Rickshaws

Llegué exhausto, el trayecto en tren me había dejado k.o. (habían sido 17h) y ese calor me estaba matando. Pero es que además no había manera de encontrar el hostal que buscaba, nadie sabía donde estaba pero aún así me señalaban una dirección y estuve un buen rato dando vueltas. Aquí en la India cuando preguntas por la calle no es que la gente sea muy simpática, simplemente te señalan una dirección con el dedo o haciendo un gesto con la cabeza y la mayoría de veces no abren ni la boca. Así que si necesitas información recomiendo entrar a los hoteles a preguntar, allí el personal acostumbra a ser simpático y muy amable. Finalmente encontré el hostal, y sí, era barato (5€/noche) y estaba bien pero solo había un wpid-actp0139.jpgchico y se estaba haciendo la maleta porque se iba en unas horas… se nota que no es la mejor temporada para viajar por la India. Pero bueno, éramos dos y salimos a comer ¡Mi primer Mcdonalds del viaje! No me notaba el estómago muy bien así que pensamos que mcdonalds sería mejor que comida india hahah. Por cierto, una hamburguesa de las grandes vale 1 euro y poco, mmmm, creo que más de uno se pondría las botas. El resto de la tarde lo dediqué a pasear sin rumbo por Varanasi, y al llegar al río Ganges me encontré con una ceremonia que se celebra todos los días a las siete de la tarde en el ghat principal (Dashashwamedh). ¡Tranquilos yo tampoco sabía que era un ghat! Explicado de forma sencilla: son los escalones construidos para llegar al Ganges, y si andas siguiendo el río verás que los escalones van cambiando porque pertenecen a ghats diferentes. Hay ghats que se utilizan para lavar la ropa, otros para cremaciones, otros para bañarse… ves de todo.

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Puja ceremony, Dashashwamedh ghat

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Ganges

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Manikarnika burning ghat

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Sinceramente no pasaba por el mejor momento de mi viaje, había perdido un poco la aventura… Antes de salir de casa pensaba que la parte más difícil para mi sería Europa (realmente tenía algo de miedo porque no tenía nidea de que me esperaba) y que en Asia ya sería todo perfecto, yendo de hostales, conociendo a otros viajeros, etc. Pero no es así, el estar más días en cada ciudad e ir de hostales ha hecho que me acomode, y mi única preocupación es intentar conocer gente. No parece mal plan lo sé, pero despertarme y pensar que lo único que tengo que hacer es ir a ver algún templo y hacer turismo no me llena, falta un poco de emoción. Reconozco también que la India no está sacando lo mejor de mi, ya solo el calor hace que no puedas hacer nada a gusto (¡Hay días que estamos a 47°C!).

Cuando preparé un poco mi paso por la India seleccione Delhi, Agra, Varanasi y Calcuta porque son las ciudades importantes o interesantes que quedaban en mi camino. Pero en todo momento dejé el viaje abierto a la improvisación pensando que había posibilidades de que surgieran nuevos planes durante el camino. Pero por el momento no había salido ningún plan y yo ya tenía ganas de avanzar, así que al día siguiente fui a la estación de tren para comprar un billete hacía Calcuta. ¡Que putada! El primer billete que tenían era para dentro de dos días, en clase sleeper, pero esta vez en litera del medio… Estuve un buen rato pensando alternativas pero no encontré nada mejor y acabé comprando el billete: Varanasi – Calcuta, 15 horas (teóricas) y 385rp (5,5€). Y por si no os acordáis de lo que os conté, los trenes de aquí tienen tres literas y durante el día la litera del medio se pliega para convertir la de abajo en un asiento, y yo tenía la del medio. Pero el billete ya estaba comprado y no valía la pena seguir pensando, ahora tocaba cambiarse de hostal, me quedaban dos noches en la ciudad y no las quería pasar solo en el hostal que estaba.

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Con Kirean cenando thali

Al principio el cambio no tuvo mucho éxito, en mi habitación había un chico de Inglaterra con el que no pude hablar demasiado porque estaba enfermo en la cama… pero es que a los 5 minutos llegaron dos chicos de China casi arrastrando a un tercer amigo que tampoco se encontraba bien, ¡pero este estaba así porque se había comido un lassi con marihuana! Hahah. Un lassi es una especie de yogur que hacen aquí, está buenísimo y ya veis que hay de mil sabores. Los siguientes compañeros ya eran más normales y muy buena gente, el primero en llegar fue Kirean con su Royal Enfield (moto) y más tarde llegaron sus dos otros amigos Ben y Brooke, todos de Australia. A parte de comer y pasear también fuimos en barca por el Ganges para ver el amanecer (¡nos levantamos a las 4.15!), y medio engañados y guiados por el mismo chico de la barca, acabamos en casa de un comerciante de piezas de seda. Pero estuvo bien porque nos enseñaron todo el proceso de producción, ¡que es algo curioso!

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Hora de coger el tren. Que decir de Varanasi, la parte del río y los ghats me pareció curiosa y una buena zona para estar tranquilo, podría decir bonita. Y la ciudad tiene más encanto que Delhi, pero sus calles están muy sucias y llenas de animales, vacas, perros, cabras, gallinas, etc… y al ser calles estrechas las olores se exageran. Por otra parte sigo sin entender a los indios, nunca muestran ni una pizca de gratitud, no son nada amables y si lo son es porque quieren algo de ti… nunca sabrás lo que están pensando. Obviamente esto no vale para todos, pero es la impresión general que tengo yo. Y como en todos los sitios siempre puedes encontrar buena gente, como tres chicos jóvenes que me encontré una noche y quisieron saberlo todo sobre mí, me hicieron fotos y finalmente me llevaron en moto hasta mi hostal!

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Otra cosa que me pasó fue que estaba en la estación de tren y un chico/hombre, porque ya pasaba los 32, se interesó por el monopatín y se lo dejé probar. ¡En un momento estábamos rodeados de gente! Era un tipo simpático y fue divertido enseñarle, pero después pasó algo que aún no le encuentro sentido. Estaba hablando con él y tres más, y me preguntaron: – ¿Cuál es tu tren? ¿A dónde vas? – Voy a Calcuta, mi tren viene ahora en esta vía. Y el chico que había probado el monopatín comenta: – ¡Ah! Si, tu tren está llegando. Y otro de los hombres dice: – ¡No! Tu tren se ha retrasado dos horas, lo están diciendo por el altavoz. Y el resto (incluso el hombre que había probado el monopatín) lo afirma. Yo en ese momento tenía muy claro que no les haría ni caso. Y al minuto llega mi tren, y les comento: – Bueno adiós que mi tren está aquí. Y todos: ¡Ah, si si! ¡Este es tu tren!

¿¿¿¿Y por qué me estabais diciendo todo esto???? A saber… Pero Calcuta parece muy diferente y me está gustando 🙂

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¡India, otro mundo!

Por fin encuentro el momento para escribir! Estoy en Calcuta refugiado en el hostal porque está lloviendo a cántaros!

Ya llevo 15 días en la India y, aunque no es mucho tiempo tengo bastante que contaros porque esto es otro mundo. Así que empezaré por los primeros días en Delhi.

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Lotus temple. Delhi.

Llegué a Delhi el día 30 por la tarde, después de un vuelo de 19 horas. Es obvio que de Estambul a Delhi no hay tantas horas, pero es lo que tiene comprar el billete más barato, que haces escalas… El día antes de coger el avión tuve una desavenencia con el chico indio de couchsurfing que me tenía que acoger en Delhi y decidí que era mejor no ir. Pero esto no me desanimó, tenía ganas de ver el país del que tanto hablan algunos. Al aterrizar en la India no me había dado tiempo a preparar nada, tan solo tenía apuntadas algunas direcciones de hostales, así que opté por coger el metro hacia Nueva Delhi y allí decidir. ¡Y la primera sorpresa! El metro era novísimo y estaba impoluto, y por tan solo 100 Rp (ni 1,5€) me planté en la ciudad. Al ser el primer día decidí no arriesgar y escogí un hostal intermedio muy bien valorado en internet (7,15€/noche), y para llegar cogí el metro de nuevo. ¿Y a que no sabéis que me pasó? ¡El metro llegó completamente lleno, la gente entraba a la fuerza, a presión, cogían carrerilla y saltaban hacia dentro, y yo que iba con la mochila me lo miré y dije… imposible, mejor espero al siguiente, pero entonces vi que en los primeros vagones del metro había más espacio, fui corriendo hasta allí y una vez dentro me acomodé me cogí a la barra y al levantar la cabeza vi que estaba rodeado de mujeres, no había ni un solo hombre! Y yo: I’m wrong no?? Y todas al unisono: Yeees!! Hahaha un fallo de novato, los primeros vagones del metro están reservados para mujeres, y está señalizado por todas partes. Así que me tocó esperar al siguiente metro e ir bien apretado entre sobacos indios… hahah. Moverse en metro es realmente barato, por un desplazamiento normal de unas cuantas estaciones pagaba 20 céntimos. Las otras opciones son coger un rickshaw o un tuk tuk. Un rickshaw es una bicicleta de tres ruedas con capacidad para dos o tres pasajeros, y un tuk tuk es lo mismo pero com motor (más adelante subiré alguna foto). Eso si, ¡alucinas como conducen! Para ellos no existen ni las normas ni los carriles, van contra-dirección, giran cuando y donde quieren, circulan por el arcén y por cualquier sitio por donde quepan, y claro con todo este caos se circula a 40km/h, que ya está bien porque si fueran a más no quedaba ni uno vivo.

Indian ghate

Indian ghate

Red fort

Red fort

En el hostal conocí a un montón de gente, australianos, portugueses, kiwis (de NZ), canadienses, ingleses y un chico de Singapur. Ahora todo era diferente, yo era uno más y mi viaje ya no sonaba tan disparatado al lado de las historias de cada uno de estos viajeros. Había un australiano que se acababa de comprar una Royal Enfield (moto) para estar 6 meses por India, un Canadiense que venía de trabajar en NZ y de viajar por el sudeste asiático y ya preparaba la vuelta a casa, un neo zelandés que quería ir al norte de Francia y bajar andando hasta España y luego Italia… había de todo. Los dos primeros días estuve visitando Delhi y sinceramente no es que me gustara. Claro está que es un lugar muy diferente a lo que estamos acostumbrados, pero no le encontré ningún encanto. Reconozco que a mí no es que me gusté mucho hacer turismo e ir a ver templos bonitos, soy más de pasear por allí a ver si sale algún buen plan o conozco a alguien. Pero el caos reinaba en la ciudad, había gente por todas partes, coches, motos, rickshaws, carros, tuk-tuks, todos pitando y conduciendo como locos, y las calles sucias y dejadas. Realmente es bastante impactante verlo. Se comportan, actúan y viven de una forma muy distinta a la nuestra. Así que para mi, más interesante que ver la ciudad fue observar a la gente. Ver como un hombre delgaducho tiraba de un carro cargado de sacos y su jefe se lo miraba sentado encima de la montaña de sacos, ver gente durmiendo debajo de camiones, encima de un carro cargado de melones, en medio de la “acera”, en la rama de un árbol, en cualquier lugar que puedas imaginar… Aquí el más espabilado da órdenes a los demás, se cuela en las colas y pega bronca a quien sea para conseguir lo que quiere, la verdad es que aún no tengo muy claro como funcionan. Hay mucha pobreza, es cierto, pero es que los que no son pobres parece que tampoco les importe nada. Y sinceramente vi bastante difícil sentirme a gusto entre la gente de allí.

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¡Y al tercer día la suerte me sonrió de nuevo! Antes de venir había contactado con Pau, un conocido de la familia que también es de Reus y que está trabajando en Delhi. Y aquel día recibí un mensaje suyo en el que me invitaba a ir a su casa, y lo mejor de todo es, ¡que me enviaba a su “driver” a recogerme! Los del hostal fliparon  al ver que me venían a buscar, en plan, ¿Seguro que viajas low cost? Hahah ¡Sí, pero es que soy un suertudo! El plan inicial era tan solo pasar dos noches en su casa para poder visitar algo más de Delhi y Agra, pero caí enfermo de la barriga… creo que fue la última cena con los chicos del hostal que fuimos a comer ternera, y creo que no fue una buena idea comer ternera en India… ¡El karma me castigó!

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Y finalmente estuve toda una semana en casa de Pau. Los primeros días estuve haciendo bondad en casa con la compañía de Hati (la perrita de las fotos), porque Pau wpid-img_0953.jpgestaba de viaje. Y después cuando llegó yo ya estaba mejor y pude ver un poco como es la vida de un expatriado en la India. Pau, que yo no lo sabía, es el managing director de Roca en la India, ¡un crack! Y me llevó a las oficinas, donde estuve haciendo el último vídeo, a sus restaurantes favoritos, donde me presento a su amigo Ramón que también es catalán y es considerado el mejor chef de la India, vimos la final de la champions y hasta nos fuimos a dar un masaje… mi primer masaje y en la India ¡esto es buena vida! Realmente le estoy muy agradecido por cuanto me cuido :).

Con Pau (vestido del Barça) y Ramón

Con Pau (vestido del Barça) y Ramón

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¡Pude usar el long!

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Pero todo se acaba y me tocaba coger el tren hacía Varanasi. Sí, me fui directo a Varanasi, así que no veréis fotos del Taj Mahal. Yo lo quería ver, pero al ponerme enfermo perdí unos días preciosos y ahora tocaba continuar el camino. Me esperaban 15h de tren y realmente estaba nervioso por todo lo que había oído sobre los trenes de la India. Fui un valiente al comprar el billete, para que os hagáis una idea en los trenes de larga distancia hay cinco clases: First AC, Second AC, Third AC, Sleeper y Second seat. Y yo obcecado por el precio (unos 5€) y sin dudarlo me compré billete en clase sleeper, sin aire acondicionado y en la época más calurosa, no bajábamos de 42°C.

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New Delhi railway station

¡Eso era la jungla! A la que llegó el tren la gente empezó a enloquecer y en mi vagón había una ventana rota y todos empezaron a saltar a dentro. ¡En ese momento vi que o me daba prisa o me encontraría a cuatro indios en mi sitio! Por suerte no fue así.

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Los trenes aquí tienen tres literas pero durante el día la litera del medio se pliega para convertir la litera de abajo en un asiento, y yo tenía la litera de arriba. Así que pude viajar todo el trayecto bastante tranquilo y observando desde mi litera todo lo que pasaba abajo, que era bastante curioso. Al ser la segunda peor clase del tren toda la gente que viaja sin una litera asignada se viene a buscar un hueco, y durante el día los de abajo viajaban realmente apretados y de noche hay gente durmiendo por todo el suelo del tren. También pude observar cuanto de sucios y guarros son. Tiran toda la basura por la ventana, botellas de plástico, bolsas, papeles, etc. Y cuando comen no tienen ningún problema en usar el propio asiento como plato y tirar al suelo lo que les sobra.

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Pero como os he dicho, a parte del calor y de una vez que fui al lavabo y al volver me encontré a un indio robándome el sitio, el viaje fue bastante bien :). Al final fueron 17h en el tren pero ya estaba en Varanasi. ¡La que se considera la ciudad sagrada!

¡Resumen y video de esta primera etapa!

Sois muchos los que me preguntáis sobre mi viaje, y cada uno tiene su pregunta, así que aquí os dejo un breve resumen de mi paso por Europa, de Reus a Estambul:

– He tardado 15 días en alcanzar Estambul.
– He recorrido un total de 3.206 km.
– He gastado 97,65 € para llegar a Estambul.
—- 0 € en dormir.
—- 25,75 € en transporte (no siempre es posible hacer autostop).
—- 51,90 € en comida.
—- 20 € en la visado para entrar a Turquía.
– He subido a 20 coches y 3 camiones haciendo autostop.
– He caminado y patinado cientos de kilómetros.
– Me han invitado espontáneamente a 3 trenes.
– Me han invitado en más de 5 ocasiones a billetes de tranvía metro o autobús.
– He dormido 3 noches en tienda, 4 noches en casa de couchsurfers y las demás en casa de amigos de amigos.
– Me han invitado infinitas veces a comida y bebida.
– He comido lo justo y he descansado poco.
– La ciudad y el país que más me ha sorprendido ha sido Ljubljana, Eslovenia.
– La espera más larga haciendo autostop han sido 4h. La más corta, 2 min.
– El peor país para hacer autostop, Italia, sin contar España.
– Europa del este es un buen sitio para el autostop, puedes avanzar largas distancias gracias a los camioneros, y el tiempo de espera no es mucho. En Francia me cogieron con bastante facilidad, pero necesité 5 coches para llegar de Arlés a Niza (249 km).
– ¡Y he conocido a un montón de gente!

Con toda sinceridad os digo que no me esperaba que fuera todo tan bien, estoy disfrutando mucho, estoy feliz y me siento bien. Todo ha sido más fácil de lo que imaginaba, me cuesta recordar algún momento malo y cuando lo consigo viene a mi cabeza el suceso que consiguió hacerme sonreír de nuevo.
Viajar así ha hecho que viera las cosas desde otra perspectiva, me es difícil de explicar porque yo antes tampoco lo hubiera entendido, pero todo es diferente, diferentes necesidades, diferentes preferencias y diferente forma de vivir los momentos. Cosas que antes no tenían ninguna importancia o eran una chorrada ahora son lo que te alegra el día. Y todo esto lo hace el hecho de viajar solo, eres tú y el mundo, con él debes compartir tus sentimientos y emociones. Agradezco a todo aquel que me he cruzado en el camino y ha hecho que esto sea posible.

¡Así que animo a todo aquel que se este planteando algún reto similar! Como me dijo mi tío: antes de salir ya lo tienes todo ganado.

PD: Estoy encantado de que me preguntéis y me escribáis =)

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Estambul! Fin de la primera etapa

Hace ya unos días que he llegado a Estambul, exactamente llegué el viernes 23 de mayo. He tardado 15 días y aunque pensaba que llegaría antes estoy muy contento porque no se trataba de llegar un día concreto sino de disfrutar, ¡y es lo que he hecho!

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Después de la aventura por las montañas no es que mejorara mucho mi estancia en Bulgaria. En las montañas solo duré una noche, porque aunque el señor era muy amable y me invitó a quedarme los días que quisiera, yo noté que allí tampoco hacía nada. Era un sitio para descansar, relajarse y desconectar, pero creo que ahora estoy enganchado a la adrenalina, ¡necesito estar en marcha! Así que al día siguiente cargué con mi mochila y empecé el descenso a la civilización. Desde el pueblo de Bunovo (50 habitantes) mi única opción era coger un tren hasta el siguiente pueblo que fuese un poco grande, así que me dirigí a Karlovo. Como curiosidad os cuento como funcionan los revisores del tren: hay dos revisores, estos se encuentran en el primer vagón sentados con una cerveza, y después de cada parada uno de ellos se levanta, pasea por el tren y si no tienes billete te envía a ver a su compañero que sigue sentado con su cerveza, y este te vende un billete. Cada lugar tiene sus cosas…

De Karlovo a Plovdiv

De Karlovo a Plovdiv

Ese día quería llegar a Plovdiv, la segunda ciudad más grande de Bulgaria, y lo conseguí en autostop desde Karlovo. Pero como os decía la cosa no mejoró… no me gustaba el ambiente de esa ciudad… estaba todo descuidado, la gente distante y muchas veces con mirada de desprecio… era un poco deprimente. Con todo esto, ya eran las 20.00h y no tenía ningún plan, así que me fui rápidamente a buscar wifi. Ningún couchsurfer de Plovdiv había contestado mi petición, no tenía donde plantar la tienda ni quería hacerlo, el hostal más barato que encontré eran 10€ y… un autobús directo a Estambul costaba 20€… así que creo que ya sabéis lo que acabó pasando. Al principio lo veía como tirar la toalla, y me negué. Pero a medida que lo analicé lo vi claro, estaba allí para pasarmelo bién, Bulgaria no tenía futuro, entraba dentro del presupuesto y me esperaban en Estambul. ¡Claro que sí, me lo merecía! Pasé la noche en el autobús y a primera hora de la mañana ya estaba en la inmensa ciudad de Estambul.

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En Estambul me esperaba Sinem, la que durante estos días se ha convertido en mi hermanita mayor! Ya me habían avisado que me tratarían fenomenal, pero no me esperaba tanto. Ella y su novio Kutay me han hecho sentir como en casa. He pasado una semana entera en su casa, de viernes a viernes, y aunque he estado bastante relajado también he hecho muchas cosas.

Comiendo burek con Sinem

Comiendo burek con Sinem

¡Los primeros días parecía un zombie! Imaginaros lo cansado que estaba, que el sábado Sinem intentó sacarme de fiesta y solo aguanté hasta las tres… y ella diciéndome: ¿And you are spanish…? ¡Fue una noche divertida!: vi el ambiente de Taksim, que sería el equivalente a Plaça Catalunya (Barcelona), ¡pero con el triple de gente y locura! Nos subimos a una terraza a tomar un par de cervezas y después saltamos de club en club, alguno de música turca y gente bailando a lo “belly dance” y otros con música comercial. Y bueno, estos primeros días dieron pie a que Sinem se cachondeara diciendo que no me gustan los “roads”, que me gusta la “home” hahah.

Con Kutay en el Kylios fest

Con Kutay en el Kylios fest

Eso sí, me recuperé y el martes, recomendado por Kutay (que al salir del trabajo se unió a mi), me fui a una fiesta universitaria en la playa. Me resultaba extraño irme solo de fiesta, pero ¿como no iba a hacerlo si llevaba 15 días viajando completamente solo? ¿desde cuándo era un problema? Y una vez más, fue más fácil de lo que pensaba, solo llegar pregunté a un chico si había problema en entrar una cervezas, me respondió que no, y si podía entrar con él (para entrar tenías que ir con alguien de la universidad) y me dijo que sí. Llevábamos cinco minutos hablando y ya me había invitado a ir con él, me presentó a todo su grupo y ya era como uno más. Iba llegando gente nueva y todos pensaban que estaba de Erasmus, no entendían nada porque encima yo, para facilitar mi presentación, decía que era amigo de Ata (el chico que acababa de conocer).

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¡Kylios fest! Ata es el chico de azul marino

En resumen: he patinado por las calles de Estambul, he conocido gente nueva, he visitado aquello que creía interesante, he quedado con dos chicas de couchsurfing que me han llevado a sitios locales, he comido platos turcos (destacar los preparados por la madre de Kutay), he estado en la biblioteca de una universidad escribiendo el blog, he bebido raki (licor típico turco), me he comido un bocata de pescado… y un sin fin de cosas más. Pero lo mejor ha sido la compañía y los ratos con Sinem, Kutay y Can, el hermano de Kutay. ¡Les agradezco muchísimo todo lo que han hecho, han sido super amables y generosos!

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Comiendo turkish baklava

Comiendo turkish baklava with Gizem and Ceren

¡Aquí podéis ver nuestra estupenda cena de despedida! Mezclamos todo tipo de platos, yo les preparé una tortilla de patatas y unos espaguetis a la carbonara ya que me fue imposible encontrar caldo de pescado para hacer una “fideuà” hahah… aunque también me costó encontrar el bacon y el parmesano, allí son delicatessen.

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¡Y ahora toca irse a la India! ¡Que después de esta semana de tranquilidad me siento como si volviera a empezar el viaje!…¡que nervios!

¡Las montañas de Bulgaria y yo!

¡Ahora os voy a contar la “parte mala” de Europa del Este!

Al salir de casa ya sabía que en este viaje podía ocurrirme de todo, y aunque a lo mejor me haya excedido con el calificativo de “parte mala”, nunca me había imaginado en esta situación.

Todo empezó al dejar Belgrado. Hasta el momento la cosa estaba yendo de maravilla, me sentía feliz, decidido y muy positivo. Mi siguiente objetivo era Sofía, capital de Bulgaria, a 4.30 h en coche. Un trayecto muy largo que no tenía claro de poder hacer en un día. Así que el día anterior estuve enviando mensajes por couchsurfing a gente de Nis, una ciudad que quedaba a mitad de camino, y una chica, que parecía bastante guapa, me dijo que no había problema en hospedarme si me quedaba a medio camio. ¡Y con los deberes hechos salí de Belgrado rumbo Bulgaria!

En Belgrado la autopista pasa muy cerca de la ciudad y son muchos los coches que la utilizan para trayectos intra urbanos, así que una buena opción para el autostop es conseguir que alguien te acerque hasta el primer peaje. A mi me dejaron a 1 km, que no está nada mal, y fue gracioso estar allí esperando y ver como de un coche bajaba otro autostopista que también había conseguido llegar. Era el primer autostopista que me cruzaba, y pensando que sería interesante conocerle me acerqué a él, pero no era un chico de muchas palabras… Los dos teniamos tácticas diferentes, así que él se IMG_0644puso en un sitio con su cartel hacia Sofia y yo en otro con mi cartel hacia Nis. Y gané hahah, un hombre serbio que paró a comprarse un kebab accedió a llevarnos a los dos a Nis. Al ser dos mi sensación de peligro era menor, pero ir con ese hombre no era ni mucho menos seguro, conducía por todos sitios menos por su carril, coches pitando, y esto mientras intentaba comerse el kebab que le iba cayendo todo por encima… un espectáculo! Solo hablaba serbio y se comunicaba con nosotros a gritos, ESPANIAN! GOOD GOOD ESPANIAN! ¡Y lo que nos faltaba!, cuando llevábamos un rato de viaje, se paró en el arcén de la autopista y con gestos nos dijo: “estoy muy mal”, abrió la puerta del coche, cogió una botella de agua, y ¡pam!, se la tiró toda por encima… en ese momento ya no me sentía nada seguro en su coche y fue cuando le dije: okey conduzco yo.

¡Ahora teníamos el control del coche y bromeábamos en ir hasta Sofía que a lo mejor no se enteraba!

Llegué a Nis sobre las 14.30 y un monton de dudas vinieron a mi. ¿Me quedo aquí?¿Voy a Sofía? Puede estar bien conocer a la chica… ya pero no sé nada de ella ¿Y si me falla? ¡¿Qué haré aquí?!. Y me dije: de acuerdo media hora de autostop y sino me quedo, y pasados pocos minutos un camión me recogió hacia Sofía.

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Hora y media de cola

Hora y media de cola

Estuvimos una hora y media parados porque hacían obras en la carretera y llegamos a la frontera con Bulgaria hacia las 18.30h de la tarde, allí me despedí de él porque los camiones tenían mucho rato de espera y yo pasé con mi monopatín como si fuera un coche, muy gracioso. Estaba a solo 40min de Sofia, pero ese día no conseguí que me llevara nadie y viendo que anochecía decidí acampar en un prado de hierba al lado de la frontera. Había estado lloviendo y realmente daba pereza… pero así es la aventura! Y después toda la noche oyendo las bocinas de los camiones…

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6.30 am Frontera de Bulgaria

¡Y por fin al día siguiente llegué en camión a Sofía! Este me dejó a las afueras, y tuve que cruzar un barrio que daba miedo. Era una zona pobre, donde todo el mundo me miraba y intenté pasar rápido y haciendo ver qye sabía muy bien donde iba. Después descubrí que no solo ese barrio daba miedo. Todo había cambiado, estava en Bulgaria, y todo estaba algo descuidado, la mirada de la gente era diferente, los carteles solo estaban en cirílico, había poca gente que hablara inglés, la comunicación se había complicado y por primera vez tenía sensación de inseguridad en una ciudad. Por otra parte, mi contacto de couchsurfing era un hombre de 41 años que vivía en un pueblo en las montañas, y el plan no es que me entusiasmara… pero pensé que no podía echarme atrás a la primera sensación negativa, y después de hablar un rato con una chica de allí a la que le pedí wifi… me dije, vinga Albert endavant!

Cogí el tren y llegué al pueblo de Bunovo a las 19h. El hombre me había dicho que su casa estaba a 6km del pueblo siguiendo un camino. Yo me imaginaba un campo o una pradera y un paseo tranquilo, pero no, era una montaña y tenía que empezar a subir.

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Al principio me parecía divertido, a la media hora ya estaba cansado de tanta subida, y a la que llevaba hora y media caminando campo a través pensando ¿Por qué c_ñ_ estás subiendo una montaña para ir a ver a un hombre que no conoces de nada?, contacté con mi anfitrión. ¿Where do you live? Llevo horas caminando siguiendo las marcas azules y blancas y no veo nada… Okey boy, it’s normal, you have to continue. Bueno, pues no debe ser mucho más lejos, pensé. Y con miedo a que se hiciera de noche continué con mi ascenso a ritmo ligero y diciendo ¡¿Pero dónde vive este hombre?!. Me emocionaba cada vez que veia que el bosque despejaba… pero nada, ni rastro de una casa. Se empezaba a hacer de noche, llevaba 2h caminando y lo único que me hacía seguir era el pensar que ese camino había de llevar a algún sitio y se suponía que ya estaba cerca. Y en un momento, ¡pam!, ya era demasiado tarde, negro noche, en las partes más frondosas ya no podía ver nada así que nervioso saqué mi linterna y mi móvil.

– ¿Dónde vives? ¡Es de noche y estoy perdido en medio de la montaña!
– Tienes que continuar caminando…
– ¡Pero si llevo 2 horas y pico caminando! ¡No, no, yo me voy hacía el pueblo!
– Okey boy, calm, I come looking for you, don’t move.

Próbamos de gritar para ver si nos oíamos mutuamente… y nada.

– ¿Do you have a car?
– No, but don’t worry night is not a problem for me, stay at there, don’t move.
– ¡No no, nada de eso, yo empiezo a bajar hacía el pueblo, y si me encuentras perfecto! Pero no quiero pasar la noche aquí.

Dicho y hecho, me até bien la mochila y los cordones y empecé a bajar la montaña. No se veía nada, tan solo podía ver el trocito iluminado por mi linterna y realmente estaba muerto de miedo. Por una parte mi cabeza quería tranquilizarme pensando: no pasa nada, estás en la montaña, ¿qué mejor sitio para acampar?. Por la otra solo me repetía: te encuentras en Bulgaria, nadie sabe donde estás, es de noche y estás en medio de unas montañas enormes donde por lo menos hay lobos y osos… ¿Qué hago? Pensaba… ¿Acampo y hago una hoguera para ahuyentar a los animales o bajo durante dos horas hasta el pueblo? que parecía la mejor opción, pero ¿Y si me cruzó con un animal? Buff buff mejor no pensar y continuar bajando. ¡Me tenías que ver, con el monopatín en una mano y un palo para defenderme en la otra! Bueno, y hubo un momento que oí como un animal me seguía entre la vegetación, cuando caminaba él se movía, paraba y él paraba, continuaba y le volvía a oír, en ese momento saqué mi super navaja (una suiza de estas con sacacorchos hahah), pero por suerte mis gritos de loco bastaron para asustarle. No sé que hubiera hecho sino… ¡morir deborado por los lobos ya sería lo último!

Finalmente cuando ya llevaba un rato descendiendo empecé a oir los gritos del hombre y le encontré buscándome con su linterna. Durante todas mis horas en la montaña había estado maldiciendo a ese señor, pero verle me alegró tanto que ya me cayó bien de primeras.

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Efectivamente había estado yendo por el buen camino pero aún me quedaban 40 minutos más andando. Así que nada de 6km, serían 6km en ascensor hahah. El hombre tenía un refugio para excursionistas, un lugar inhóspito e incomunicado, en lo alto de la montaña, que como él me confirmó estaba repleta de fauna y habían dos osos y un osezno de 1 año. Allí pude pasar la noche a salvo.

Como os podeis imaginar, en su momento no fue una experiencia demasiado buena, pero al día siguiente bajando la misma montaña ya estaba todo superado, había quedado como una anécdota que contar. Y dentro de lo malo, no es nada malo… no es culpa de Bulgaria ni de nadie, es culpa mía por meterme a subir montañas!

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